regularización de inmigrantes

Sánchez vende en Nueva York un respaldo migratorio que los datos desmienten

En The New York Times defendió la regularización de más de 500.000 inmigrantes ilegales apoyándose en una encuesta que no respalda ni esa medida ni el consenso social que dice representar
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

La propaganda cruzó fronteras y chocó con los datos. Pedro Sánchez utilizó un artículo de opinión en The New York Times para justificar la regularización de más de 500.000 inmigrantes ilegales, apoyándose en una encuesta europea que no respalda su conclusión. El problema no es la interpretación: es la omisión selectiva y la suma interesada de porcentajes para construir un mensaje político a medida, según publica OkDiario.

En su texto, el jefe del Ejecutivo afirmó que casi dos de cada tres españoles consideran la migración una oportunidad o una necesidad. Para sostener esa frase, no citó el informe, no explicó el contexto y silenció las conclusiones incómodas del estudio Europe Talks Migration, elaborado por More in Common, que no aborda la regularización masiva ni respalda el giro que el Gobierno intenta legitimar.

Los datos completos dibujan otro escenario. Según el propio informe, el 68% de los encuestados sitúa como prioridad controlar quién entra y quién no. Además, un 22% considera esencial reducir el número total de inmigrantes, una posición incompatible con la narrativa oficial. Y el dato más revelador: solo un 10% apuesta por aumentar el número total de inmigrantes. Una décima parte. Ese es el apoyo real a una política expansiva que el presidente presenta como mayoritaria.

Para llegar a su cifra fetiche, Sánchez sumó dos categorías distintas: un 19% que ve la inmigración como una oportunidad y un 44% que la considera una necesidad que debe gestionarse. Gestionar no es aumentar, y necesidad no es regularización masiva. La operación aritmética sirve al titular, pero no a la verdad estadística.

El artículo internacional omitió deliberadamente que el informe no menciona la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno. Tampoco explicó que la preocupación dominante es el control, no la expansión. El mensaje exportado fue optimista; el diagnóstico real, prudente y restrictivo.

La estrategia es clara: buscar legitimación fuera cuando el respaldo interno es frágil. Vender consenso donde hay división. Presentar Europa como aval cuando los números no acompañan. En política migratoria, el Ejecutivo ha optado por el relato y ha relegado los matices que desarman su tesis.

El resultado es un choque entre discurso y evidencia. La regularización se defendió en Nueva York con datos incompletos, mientras en España el debate sigue abierto y las encuestas reales muestran cautela, control y límites. La credibilidad, una vez más, queda en entredicho cuando los porcentajes se convierten en consignas y los informes, en atrezzo.

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