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Sánchez planta cara a la OTAN: rechaza elevar el gasto militar en plena crisis interna del PSOE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comunicado a Mark Rutte su negativa a suscribir el nuevo marco de rearme que promueve la organización, advirtiendo que sería “contraproducente y socialmente inviable” elevar el gasto en Defensa al 5 % del PIB

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno. / EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno. / EP

Pedro Sánchez ha remitido una carta al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que rechaza frontalmente la propuesta de elevar el gasto militar al 5 % del PIB, una cifra que se debatirá en la próxima Cumbre de la Alianza Atlántica que tendrá lugar los días 24 y 25 de junio en La Haya. El texto, de tres páginas y redactado en inglés, califica la medida como «irracional y contraproducente», e incompatible con el modelo de Estado del bienestar que defiende el Gobierno español.

Una maniobra en plena tormenta política

La misiva llega en un momento de máxima tensión para el Ejecutivo, sacudido por el escándalo de corrupción que implica al ex número tres del PSOE, Santos Cerdán, y en medio de las advertencias de Junts sobre una posible ruptura del pacto de investidura. La decisión de Sánchez, comunicada directamente a Rutte, aparece así como un movimiento diplomático clave, pero también como una posible estrategia de distracción ante la presión interna.

Críticas a una política común de rearme

En la carta, Sánchez subraya que España "seguirá cumpliendo con su deber" dentro del marco de seguridad europeo, pero rechaza asumir un compromiso de gasto militar que suponga ajustes sociales o incrementos fiscales sobre las clases medias. Para el presidente, aceptar un objetivo del 5 % significaría poner en riesgo servicios públicos esenciales, lo que contraviene su proyecto político y su "visión del mundo".

La propuesta de incrementar el gasto en Defensa forma parte de la nueva estrategia de la OTAN para reforzar la autonomía militar europea ante amenazas como la guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza o las tensiones entre Irán e Israel. Sin embargo, el giro que propone la organización—impulsado por figuras como Rutte o Donald Trump—coloca a España en una posición incómoda, dada su alianza de Gobierno con fuerzas como Sumar, abiertamente contrarias a cualquier aumento del presupuesto militar.

España a contracorriente en la OTAN

Aunque el Ejecutivo asegura que España ya ha cumplido con el objetivo del 2 % del PIB en gasto de Defensa este mismo año, anticipándose a los plazos previstos, la carta evidencia el rechazo de Sánchez a alinearse con el nuevo marco presupuestario que propugna la OTAN. Este año, alcanzar ese 2 % ha supuesto una inversión aproximada de 10.000 millones de euros, cifra que el Gobierno no tenía previsto alcanzar hasta 2029.

Presión internacional y fragilidad interna

La negativa de Sánchez coincide con un momento en que la posición internacional de España está en entredicho, tanto por las dudas de sus socios europeos sobre su fiabilidad en materia de Defensa, como por el deterioro político interno, con un Gobierno en minoría y una creciente desconfianza entre sus socios parlamentarios.

Mientras tanto, Mark Rutte insiste en que propondrá formalmente el aumento al 5 % durante la cumbre de La Haya, lo que podría suponer un choque frontal entre las posiciones de España y de sus principales aliados, especialmente EE. UU.

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