Política

Sánchez en jaque: su mayoría parlamentaria se desmorona tras un año de luchas internas

Pedro Sánchez celebra un año de su tercer mandato en medio de serias dificultades políticas y conflictos internos. Las tensiones en su coalición complican reformas fiscales y las investigaciones judiciales afectan al PSOE.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale de una sesión de control al Gobierno. / Fernando Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale de una sesión de control al Gobierno. / Fernando Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conmemora este sábado el primer aniversario de su tercera etapa al frente del Ejecutivo español. Sin embargo, el contexto político actual dista mucho de ser estable. La mayoría parlamentaria que permitió su investidura hace un año se encuentra en una situación de profunda disfunción, y el Gobierno aún no ha logrado reconciliar las diferencias de sus socios más allá del rechazo común a la ultraderecha.

Hace un año, el Congreso de los Diputados otorgó su confianza a Sánchez para formar un nuevo Gobierno, respaldado por una coalición heterogénea de hasta 12 partidos políticos. Estas formaciones incluyen sectores de la izquierda radical, el centro regionalista, y fuerzas independentistas de derecha e izquierda. La composición diversa ha generado un escenario complejo y, a menudo, impracticable. Alfredo Pérez Rubalcaba definió en su día esta situación con el término "Frankenstein", en referencia a la diversidad de ideologías involucradas.

El desafío de la gestión conjunta se evidencia en la incapacidad de consensuar un proyecto de presupuestos. Los presupuestos son fundamentales para cualquier administración, pues determinan cómo se distribuyen los recursos públicos de acuerdo con las prioridades ideológicas del Gobierno. La falta de consenso refleja la dificultad de alinear las visiones de mundo de los distintos partidos que componen la coalición. En este sentido, Moncloa ya ha asumido que España podría iniciar 2025 con las cuentas de 2023 sin actualizar.

El reciente fracaso en la Comisión de Hacienda del Congreso expone de manera clara esta crisis interna. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se vio obligada a aplazar una reunión tras no poder conciliar las posturas enfrentadas sobre política fiscal. La derecha independentista, representada por el PNV y Junts, presiona para que se elimine el impuesto a las energéticas, mientras que Podemos, ERC y Bildu rechazan esta idea categóricamente.

El debate fiscal que enfrenta al Gobierno con sus socios está vinculado a un paquete de impuestos propuestos mediante enmiendas al Proyecto de Ley para tasar mínimamente a las multinacionales. Este conflicto deja al Gobierno en una posición delicada, pues afecta tanto la reforma fiscal prometida a las instituciones europeas, que forma parte de los compromisos para recibir fondos del programa Next Generation, como el contenido del Plan Estructural Fiscal enviado a Bruselas.

En el ámbito judicial, Sánchez también enfrenta dificultades. Dos casos de corrupción que afectan directamente a figuras clave de su entorno han golpeado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). José Luis Ábalos, exministro y aliado de Sánchez, está siendo investigado por una presunta trama de enriquecimiento en su ministerio durante la pandemia. Por otra parte, Begoña Gómez, esposa del presidente, es investigada por posibles actos de tráfico de influencias en relación con sus actividades empresariales. Este escenario ha generado preocupación y cuestionamientos sobre la integridad del partido.

La situación política se ha visto aún más complicada por la gestión del reciente temporal que afectó a la Comunidad Valenciana y a la costa mediterránea, con un saldo de al menos 224 víctimas mortales. La tragedia ha centrado el debate político en la rendición de cuentas. El Gobierno y el Partido Popular (PP) se acusan mutuamente de negligencia. Mientras el Ejecutivo exige la dimisión del presidente valenciano Carlos Mazón, el PP señala a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien es también candidata a la vicepresidencia de la Comisión Europea, como responsable de la mala gestión.

A pesar de las dificultades, Pedro Sánchez y su equipo se esfuerzan por avanzar. La prioridad del presidente es aprobar los nuevos presupuestos, que ha vinculado a la reconstrucción de los daños causados por el temporal. La estrategia es buscar el apoyo de todos los partidos bajo el argumento de la urgencia de esta reconstrucción, señalando como irresponsables a quienes se opongan. No se descarta que estas tensiones puedan desembocar en una campaña electoral anticipada. "Ha sido un año intenso y es una legislatura difícil, pero somos muy capaces", afirmó un ministro del Ejecutivo. "Somos los únicos que podemos dar estabilidad al país y solucionar sus grandes problemas", añadió, mencionando cuestiones históricas como el terrorismo de ETA y el procés catalán.

Dentro del PSOE, el ánimo es menos optimista. Varios dirigentes autonómicos, conocidos como barones, consideran que el camino por delante está lleno de obstáculos crecientes. La proximidad del Congreso Federal y las elecciones autonómicas subraya la necesidad de preparar el partido para futuras contiendas electorales, que muchos en el partido temen que podrían adelantarse.

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