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Un otoño negro para Sánchez: sin Presupuestos, con socios díscolos y con la justicia pisándole los talones

Pedro Sánchez encara los Presupuestos de 2026 en el peor escenario posible: sin mayoría estable, con socios convertidos en acreedores políticos imposibles de satisfacer y con un calendario judicial que amenaza a su entorno más íntimo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

Pedro Sánchez se enfrenta al momento más delicado de la legislatura. Moncloa prepara los Presupuestos Generales del Estado para 2026, pero ya asume que difícilmente saldrán adelante. Las exigencias de sus socios parlamentariosJunts, Podemos, ERC, PNV o Bildu— son tan elevadas que, según fuentes del Ejecutivo, "la factura sería inasumible". La posibilidad de una derrota parlamentaria se suma a un escenario de creciente debilidad política marcado por casos judiciales y un descontento creciente entre sus propios ministros.

En el seno del Ejecutivo, se considera que contentar a todos los socios supondría una hipoteca letal para el PSOE, justo antes de dos citas clave: las elecciones autonómicas en Andalucía y las previstas en Castilla y León. Por ello, Sánchez planea virar hacia una legislatura centrada en “medidas sociales”vivienda, jóvenes, transición ecológica—, renunciando a hacer de los Presupuestos su prioridad política.

Socios con exigencias imposibles

Podemos y Junts son los principales escollos. Los morados exigen un giro radical de la política exterior, con el fin de las relaciones diplomáticas y comerciales con Israel, el embargo total de armas, una bajada legal del 40% del precio de los alquileres y la ilegalización de empresas como Desokupa. Desde Junts, se reclama el cumplimiento de inversiones pendientes (valoradas en 50.000 millones), el reconocimiento del catalán como lengua oficial en la UE, un CGPJ catalán propio y pasos más rápidos en la aplicación de la amnistía.

ERC, por su parte, ha subido el precio de su apoyo: exige una reforma del sistema de financiación singular para Cataluña, blindada por mayoría absoluta. Y el PNV vuelve a presionar con más traspasos de competencias.

Belarra: “Es una jugada para ir a elecciones”

La líder de Podemos, Ione Belarra, sostiene que la presentación de los Presupuestos no es más que una maniobra de Sánchez para justificar un posible adelanto electoral. “No le vamos a votar nada si no rectifica”, aseguran en su entorno.

Fuentes de Moncloa no descartan esa posibilidad: los Presupuestos servirían, en última instancia, como excusa para una disolución anticipada del Congreso. Sánchez ya deslizó esta línea en su entrevista en RTVE, recordando que "los Presupuestos son un instrumento, no un fin en sí mismo", y que la legislatura puede seguir con los actuales, prorrogados desde 2022.

En paralelo, la presión judicial crece

El contexto judicial tampoco ayuda. El miércoles declarará en los juzgados Begoña Gómez, esposa del presidente, mientras se multiplican los frentes abiertos que salpican al PSOE: los casos Ábalos, Cerdán, la presunta red de comisiones ilegales, la investigación a David Azagra y nuevas revelaciones en torno a la financiación del partido.

Mientras tanto, desde la oposición, el PP presiona para una reforma legal que obligue a convocar elecciones si unos Presupuestos son prorrogados dos veces consecutivas. Y fuentes populares aseguran que el PSOE "se aferra al poder aunque sea a cualquier precio".

La alternativa: medidas sociales para Sumar

En este contexto, Moncloa apuesta por salvar el pulso interno con Yolanda Díaz y Sumar, anunciando tres paquetes legislativos centrados en vivienda asequible, regeneración democrática y transición ecológica. Aun así, Sumar duda de que el Gobierno pueda mantener el rumbo si no logra presentar unas cuentas mínimamente consensuadas.

El calendario corre en contra y en Moncloa saben que una nueva derrota parlamentaria supondría un nuevo golpe a su ya mermada autoridad. La legislatura se tambalea, y los Presupuestos podrían ser el último detonante.

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