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Sánchez y Díaz sellan un acuerdo para que Sumar se oponga al gasto militar sin bloquearlo

Este acuerdo permitirá a Díaz mantener su imagen pacifista sin comprometer la estabilidad del Gobierno
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Alejandro Martínez Vélez
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Alejandro Martínez Vélez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, han sellado un acuerdo tácito para gestionar su aparente discrepancia respecto al incremento del gasto militar exigido por la Unión Europea. Según fuentes de la coalición citadas por The Objective, ambos líderes han pactado una estrategia que permitirá a Sumar desmarcarse públicamente de la medida, pero sin llegar a romper el Ejecutivo.

El Gobierno tiene claro que quiere aprobar el paquete de rearme exclusivamente desde el Consejo de Ministros, evitando así cualquier votación en el Congreso que pueda fracturar la coalición. Sin embargo, si alguna parte del plan llegara a la Cámara Baja, el acuerdo entre Sánchez y Díaz contempla que Sumar vote en contra para mantener su imagen de partido progresista, pero sin bloquear la medida. En ese caso, el PSOE buscaría el respaldo del Partido Popular (PP), y Sumar no pondría objeciones a que la iniciativa salga adelante con los votos de la oposición.

Un desacuerdo pactado para evitar una crisis

Díaz y Sánchez coinciden en que el incremento del gasto en defensa no debe llegar al Congreso, dado que una votación podría exponer las divisiones dentro de la coalición de Gobierno y dar munición a la oposición. Para ello, el Ejecutivo planea financiar el rearme con el fondo de contingencia, destinado habitualmente a situaciones de emergencia como catástrofes naturales.

El problema es que este mecanismo puede no ser suficiente para cumplir con las exigencias de Bruselas. Sánchez ha intentado sin éxito convencer a la UE de aprobar subvenciones directas para el rearme, pero lo más probable es que solo se concedan préstamos a los Estados necesitados. Ante esta situación, el presidente tendrá que decidir si incluye este gasto en los Presupuestos Generales del Estado (PGE), lo que lo sometería a la votación del Congreso.

En ese escenario, Díaz ha dejado claro que su grupo parlamentario votará en contra, pero permitirá que el PSOE recurra al PP para garantizar su aprobación. En otras palabras, el rearme saldrá adelante con la derecha, mientras que Sumar mantendrá su perfil pacifista sin comprometer la estabilidad del Gobierno.

Las tensiones dentro de Sumar: IU, Más Madrid y Compromís, en contra

El pacto entre Díaz y Sánchez ha generado malestar dentro de Sumar, donde Izquierda Unida, Más Madrid, los Comunes y Compromís han manifestado su rechazo al incremento del gasto en defensa.

"Díaz busca hacer pedagogía dentro y fuera de su coalición para que se acepte el incremento, pero cambiando el discurso de ‘defensa’ por el de ‘seguridad’", explican fuentes de Sumar.

El mayor foco de tensión está en Compromís, que ya ha advertido que si el PSOE pacta con el PP, sus diputados dejarán de apoyar a Sánchez. Sin embargo, en Sumar creen que esta postura es una estrategia para ganar protagonismo en un momento de auge electoral en la Comunidad Valenciana.

Mientras tanto, Podemos ha decidido capitalizar todo el voto de la izquierda más radical y se opone frontalmente a cualquier incremento en gasto militar. La formación morada, que quedó fuera del Ejecutivo tras la escisión de Sumar, ha encontrado en esta cuestión un motivo de ataque contra Díaz, a quien acusan de "traicionar los valores progresistas".

El miedo a un adelanto electoral

El principal temor dentro de Sumar no es el gasto militar en sí, sino la posibilidad de que una crisis política lleve a un adelanto electoral. En ese escenario, la coalición de Díaz se vería obligada a redefinir su alianza y su liderazgo, lo que podría beneficiar a Podemos y generar una fragmentación aún mayor de la izquierda.

Por ello, aunque Díaz se oponga simbólicamente al incremento del gasto militar, su prioridad es mantener la estabilidad del Gobierno. Aceptar que el PSOE busque apoyo en el PP es un mal menor para evitar un adelanto electoral que podría acabar con su proyecto político.

En definitiva, Sánchez y Díaz han pactado su desacuerdo, permitiendo que cada uno juegue su papel ante su electorado sin que la coalición salte por los aires. Mientras tanto, el presidente se reserva la opción de contar con el PP si es necesario, en una maniobra que refuerza su imagen de estadista ante Bruselas y la OTAN, pero que podría tener un alto coste político en la izquierda.

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