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Sánchez no convoca elecciones y atribuye al "fango" mediático los escándalos de corrupción

En plena crisis por corrupción y acoso sexual, el presidente reivindica la acción del Gobierno y evita dar explicaciones concretas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa, en el Palacio de la Moncloa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa, en el Palacio de la Moncloa.

En medio de una de las peores crisis institucionales del PSOE desde la Transición, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este lunes para descartar un adelanto electoral, reiterar su intención de agotar la legislatura y anunciar medidas sociales como un abono de transporte nacional. Todo ello sin hacer mención a los nombres que hoy comprometen la credibilidad de su Gobierno, como Ábalos, Cerdán, Koldo o Leire Díez.

Un discurso blindado frente al escándalo

La comparecencia no sirvió para aclarar las responsabilidades políticas derivadas de los casos de corrupción y acoso sexual que afectan a varios dirigentes socialistas, sino para ensalzar el papel del Ejecutivo en materia de igualdad y atacar a la oposición. Sánchez insistió en que su "compromiso con el feminismo es absoluto" y calificó de "Torquemadas" a los líderes del PP por exigir explicaciones.

Eludir responsabilidades con retórica feminista

El presidente reiteró que no aceptará "lecciones de quienes pactan con quienes cuestionan la violencia contra las mujeres", una referencia indirecta a VOX. Sin embargo, evitó referirse a los recientes escándalos dentro de su propio partido, como el caso Salazar, las denuncias contra el alcalde de Lugo José Tomé o la dimisión del senador Javier Izquierdo por presunto acoso. Para el presidente, "la contundencia contra el abuso sí tiene siglas", sin explicar por qué su partido tardó meses en activar sus protocolos.

Un Gobierno "cargado de determinación"... pese al colapso moral

Lejos de asumir consecuencias políticas, Sánchez reafirmó su voluntad de agotar la legislatura y proclamó que su Gobierno está "cargado de determinación, convicción y energía". Desvió la atención al panorama internacional, invocando la "responsabilidad histórica" de España en Europa, frente a autócratas y populismos. Así justificó seguir al frente del Gobierno, incluso si debe, dijo, "aguantar mentiras, fango y campañas de acoso personal".

Un anuncio electoralista en clave de transporte

En una jugada que recuerda a las clásicas estrategias de desgaste mediático, Sánchez anunció un abono de transporte nacional con tarifa plana: 60 euros mensuales para adultos y 30 euros para jóvenes. El plan afectará a dos millones de personas y estará operativo desde enero. Una medida de claro carácter electoral que eclipsa los graves problemas de gobernabilidad y legitimidad que arrastra su gabinete.

Evitar nombres propios y dejar intacto el esqueleto del poder

Durante más de una hora de comparecencia, Sánchez no pronunció ni una sola vez los nombres de Ábalos, Koldo, Cerdán o Leire Díez. Tampoco aludió a Begoña Gómez, su esposa, imputada por cinco delitos, ni a su hermano David Sánchez, procesado por prevaricación. La estrategia fue clara: silencio calculado, euforia económica y promesas sociales para intentar acallar la tormenta judicial.

Panorama económico idílico en clave presidencial

El presidente describió un escenario optimista, asegurando que "nunca se han creado tantos empleos en tan poco tiempo" y que España tiene "una de las economías más prósperas de Occidente". Reivindicó un aumento de 120.000 millones de euros en inversión pública desde su llegada, pero sin abordar el aumento del gasto estructural, la presión fiscal sobre familias y empresas ni los avisos de la AIReF sobre el agujero en la sostenibilidad de las cuentas.

Un cierre sin autocrítica y con promesas a futuro

En su último tramo, el presidente prometió seguir ampliando el Estado del bienestar y recordó que muchas comunidades autónomas "no cumplen la ley" en materia de aborto o vivienda. Reprochó a las regiones gobernadas por el PP su falta de compromiso con las "zonas tensionadas" en vivienda, aunque evitó mencionar que la ley no contempla mecanismos coercitivos claros para imponer su cumplimiento.Mientras el presidente hablaba desde un atril institucional, el país observa cómo los pilares de su partido y de su Gobierno están bajo investigación judicial. Y el silencio de Sánchez sobre los suyos resuena más que cualquier anuncio de tarifa plana.

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