Un otoño incierto y un presidente bajo asedio

Sánchez arranca el curso acorralado por la corrupción

El curso político comienza con un Gobierno sin apoyos claros, acosado por los tribunales y con una Moncloa sobredimensionada y sin credibilidad.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega a un pleno extraordinario, en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega a un pleno extraordinario, en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra

El primer Consejo de Ministros de la temporada marca el inicio de un curso decisivo para el Gobierno de Pedro Sánchez. Acosado por las causas judiciales que cercan su entorno familiar y político, y con sus socios de coalición desmarcándose progresivamente, el Ejecutivo afronta un otoño incierto que podría desembocar en elecciones anticipadas.

A pesar de su promesa de agotar la legislatura, Sánchez no dudó en adelantar comicios en 2019 y 2023 cuando los números no cuadraban. Hoy, esa historia amenaza con repetirse. Las dificultades para aprobar los Presupuestos Generales de 2026 podrían convertirse en la excusa perfecta para disolver las Cortes si Junts, ERC, Podemos o Sumar optan por desmarcarse.

Presupuestos, pactos imposibles y chantajes parlamentarios

En Moncloa reconocen que la negociación presupuestaria será un auténtico rompecabezas. La inclusión de un aumento del gasto en Defensa —exigido por los compromisos con la OTAN— choca frontalmente con los postulados de Podemos y Sumar. Pero además, la falta de avances legislativos en el último periodo parlamentario ha dejado en evidencia la fragilidad del bloque de investidura.

El ejemplo más reciente: la caída del decreto sobre refuerzo eléctrico y la congelación de la reducción de jornada laboral y de la reforma judicial de Félix Bolaños. Una parálisis legislativa que evidencia el agotamiento de un proyecto sin impulso político.

Un Gobierno sobredimensionado y desbordado

A la inestabilidad parlamentaria se suma la proliferación de comisiones interministeriales y altos cargos sin función clara. El Ejecutivo ha creado hasta 26 estructuras paralelas, muchas de ellas sin resultados tangibles. Un aparato burocrático hinchado que supone un sobrecoste millonario para los contribuyentes y que escenifica la pérdida de eficacia gubernamental.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha sido uno de los grandes ausentes durante la crisis de incendios más grave de los últimos años. Mientras ardían hectáreas en media España, su actividad pública se redujo a una entrevista por videollamada. En este contexto, crecen las voces que exigen una remodelación urgente del Consejo de Ministros.

Más cesiones a los nacionalistas y bronca territorial

Uno de los puntos más sensibles del nuevo curso es la condonación de deuda a las autonomías, especialmente a Cataluña, que recibirá 17.104 millones de euros de quita en septiembre. Una medida que ha desatado la indignación entre los presidentes autonómicos del PP, que claman por una reforma del sistema de financiación autonómica.

A este conflicto se suma la repartición de menores extranjeros no acompañados, una medida que Baleares ya ha anunciado que recurrirá. Una batalla legal y competencial que promete protagonizar buena parte del curso político.

Un nuevo "pacto climático" para tapar el desgaste

Sánchez también pretende relanzar un pacto de Estado por el cambio climático, una maniobra más propagandística que realista. El PP ya ha dejado claro que no participará, y el escepticismo entre sus propios socios es palpable. El presidente se aferra a este pacto para proyectar una imagen de liderazgo internacional mientras en casa se descompone su mayoría parlamentaria.

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