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Sánchez anuncia como novedad una comisión climática creada en 2018

Pedro Sánchez reapareció en Asturias para anunciar la creación de una Comisión Interministerial de Cambio Climático | El problema: esa comisión ya fue creada en 2018 y sigue en funcionamiento, como revela el BOE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón. / Imanol Rimada
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón. / Imanol Rimada

En plena crisis por los incendios forestales que asolan gran parte del territorio nacional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este viernes desde Asturias la creación de una Comisión Interministerial de Cambio Climático, presentada como una medida inédita en la lucha contra los efectos de la emergencia climática. Sin embargo, el anuncio ha quedado rápidamente desmentido por el propio Boletín Oficial del Estado: dicha comisión ya fue creada el 27 de julio de 2018.

Una “novedad” de hace siete años

La llamada Comisión Interministerial para el Cambio Climático y la Transición Energética fue establecida por el Ejecutivo hace más de un lustro con el fin de “lograr el mejor tratamiento de las políticas públicas en esta materia”. Lo que Sánchez presentó ante los medios en Asturias como una propuesta innovadora, ya formaba parte del organigrama institucional del propio Gobierno desde el primer año de su mandato.

El uso de la “emergencia climática” como escudo discursivo

Durante su intervención, Sánchez insistió nuevamente en que la causa principal de los incendios es la emergencia climática, sin hacer mención alguna a la gestión del Gobierno, ni a los errores de coordinación institucional, ni mucho menos a la intencionalidad de los fuegos, a pesar de que su propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, admitió públicamente que al menos un tercio de los incendios han sido provocados.

La insistencia del presidente en este discurso climático contrasta con la inacción estructural en materia de prevención. Ni planes nacionales actualizados, ni dotación de recursos extraordinarios, ni una red clara de actuación conjunta entre comunidades y Gobierno central han sido reforzados desde que comenzó la oleada de fuegos este verano.

Virginia Barcones, la figura que eclipsa la técnica con política

Otro de los focos de la intervención presidencial ha sido el elogio a Virginia Barcones, actual directora de Protección Civil y Emergencias. Sánchez ha afirmado que ha estado “al pie del cañón”, a pesar de que Barcones se ha convertido en el centro de una dura polémica política tras acusar a los presidentes autonómicos del PP de “pedir cosas imposibles” para evitar hablar de su propia gestión.

Barcones, con más de dos décadas de trayectoria interna en el PSOE, carece de perfil técnico. Ha sido concejal, diputada, procuradora, delegada del Gobierno y miembro de varias ejecutivas socialistas. Su papel en emergencias, lejos de orientarse a la coordinación o la estrategia civil, ha estado marcado por la confrontación partidista, provocando un clima de tensión institucional en mitad de una catástrofe ambiental.

Una gestión política más que operativa

Los hechos señalan que Barcones se encontraba en Brasil durante la tragedia provocada por la DANA en la Comunidad Valenciana, a pesar de que ya había alerta activa emitida por AEMET. El Ministerio del Interior confirmó su viaje para asistir a una reunión técnica del G20, mientras en España se vivía un episodio crítico de lluvias torrenciales. Ese antecedente no ha frenado, sin embargo, los elogios del presidente, que parece más centrado en blindar políticamente a su entorno que en evaluar con seriedad la gestión operativa.

Del retiro a la gira

La visita a Asturias forma parte de una gira de “reaparición” presidencial tras su prolongado descanso en la Residencia Real de La Mareta (Lanzarote). Durante la semana más crítica de los incendios, Sánchez permaneció alejado del foco público, acompañado de su familia en un palacio cedido por el Rey con fines turísticos de Estado. Solo en los últimos días ha reaparecido, visitando Galicia, Castilla y León, Extremadura y ahora Asturias.

El giro discursivo, sin embargo, no ha venido acompañado de medidas nuevas ni de autocrítica. La propuesta estrella —una comisión ya existente— y la insistencia en factores climáticos sin alusión al origen de los incendios consolidan una estrategia de comunicación política más que de gestión.

El balance de esta visita deja un patrón claro: el Gobierno sigue gestionando los incendios desde el relato, no desde la acción. La emergencia climática se convierte en una cortina de humo retórica, mientras se ignoran los fallos estructurales, se evita el debate técnico y se alimenta la confrontación con los gobiernos autonómicos.

A cinco años del nacimiento de la comisión que ahora se vuelve a prometer, la pregunta no es cuándo se creará, sino por qué no ha funcionado desde entonces. Y la respuesta parece encontrarse menos en la ciencia del clima y más en la lógica del poder.

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