El Rey pide respeto a la Justicia y advierte contra el desprestigio, ante el fiscal general imputado y Bolaños
En un acto solemne celebrado este jueves en el Auditorio Fórum del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona, el Rey Felipe VI ha hecho un llamamiento a mantener un "profundo respeto" a la Justicia, advirtiendo contra la tentación de quebrar las normas de funcionamiento institucional o desprestigiar las instituciones que vertebran el Estado. Sus palabras, cargadas de simbolismo, resonaron con especial fuerza dado el contexto en el que se encontraban presentes el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, y el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, actualmente imputado en una causa judicial.
Un discurso cargado de significado y firmeza institucional
El monarca, que presidió la ceremonia de entrega de los despachos a 137 nuevos jueces –92 mujeres y 45 hombres–, subrayó que la Justicia es un pilar fundamental de la democracia y una condición indispensable para la convivencia pacífica. En su intervención, Don Felipe instó a los nuevos miembros del Poder Judicial a actuar con la máxima independencia y a tener como única guía la ley y los principios éticos que sustentan su función.
“El respeto a la Justicia es esencial para preservar la estabilidad y la prosperidad del sistema democrático establecido por la Constitución Española de 1978”, afirmó el Rey, añadiendo que "las instituciones ganan o pierden prestigio por lo que hacen, pero también por lo que con ellas se hace", citando al expresidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, asesinado por ETA en 1996.
Un mensaje directo al contexto actual
Aunque no hizo alusión explícita a casos concretos, las palabras del Rey cobran especial relevancia en un momento en el que el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, enfrenta imputaciones judiciales, mientras sigue participando en actos oficiales como si tales circunstancias no existieran. La presencia de García Ortiz y de Félix Bolaños en la ceremonia subraya el trasfondo institucional y político del mensaje del Jefe del Estado.
“El respeto a la Justicia y a las normas que la rigen no es solo una obligación de los jueces, sino de todos los que integramos esta sociedad. La legitimidad de las instituciones depende de la confianza ciudadana, y esa confianza exige compromiso leal de todos”, afirmó el monarca en un claro llamamiento al fortalecimiento de las bases éticas e institucionales del Estado.
Una advertencia en clave constitucional
El Rey también destacó la importancia de un sistema sereno y equilibrado de poderes, recordando que estos emanan del pueblo y de la soberanía popular, principios consagrados en la Carta Magna. Subrayó que cualquier ataque a la independencia del Poder Judicial o intento de politización de la Justicia erosiona el sistema democrático y constitucional que ha garantizado la estabilidad de España en las últimas décadas.
Un recordatorio para los nuevos jueces
Dirigiéndose a los nuevos magistrados, Don Felipe recordó que los ciudadanos no solo esperan de ellos una correcta aplicación de las leyes, sino que confían en su conducta ejemplar y ética como representantes del Poder Judicial. “El desempeño profesional debe ser un constante ejercicio de rectitud y transparencia, capaz de reflejar la confianza depositada por los ciudadanos en las instituciones judiciales”.
Asistencia de figuras políticas destacadas
El acto contó también con la presencia del presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, en un gesto que simboliza la necesidad de diálogo y cooperación entre las instituciones del Estado. Asimismo, acudieron la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, y otras autoridades judiciales y políticas.
En un momento marcado por tensiones judiciales y políticas, el Rey ha reafirmado su papel como garante de la unidad y estabilidad del Estado, apelando al compromiso ético e institucional de todos los actores políticos y judiciales. Sus palabras, firmes y claras, refuerzan la necesidad de respetar y proteger la independencia de la Justicia como un valor esencial para la democracia española.