“Vivía con pánico”: mujeres relatan fallos en las pulseras antimaltrato
Mujeres supervivientes de violencia de género relatan cómo los fallos en las pulseras telemáticas convirtieron la protección en una pesadilla
Varias mujeres supervivientes de violencia de género han denunciado que las pulseras telemáticas antimaltrato, facilitadas por el Ministerio de Igualdad como medida de control sobre sus agresores, resultaron ineficaces y generaron más miedo que seguridad. Los fallos en los dispositivos, que se activaban de manera incorrecta o directamente dejaban de funcionar, convirtieron la experiencia en “un tormento”, según relataron a OKDIARIO.
Testimonios de mujeres afectadas
“La pulsera era un martirio, fallaba constantemente. Me llamaban para advertirme de que mi agresor estaba cerca cuando en realidad no lo estaba. Vivía con un temor constante”, explica una víctima entrevistada. La mujer solicitó a su abogada que buscara otra medida de protección ante lo que calificó como “una agonía constante”.
Otro testimonio señala que la desprotección llegó a ser extrema: “Estuve dos semanas recluida en casa porque mi agresor se había quitado la pulsera. Me llamaron y me dijeron que no saliera porque estaba desaparecido. No podía llevar a mi hija al colegio y la ansiedad fue insoportable”.
Una tercera víctima asegura que el dispositivo “no sonaba cuando el agresor rompía el perímetro de alejamiento” y que tuvo que ser ella misma quien avisara a la Policía.
Deficiencias técnicas y ausencia de control
La experta en violencia de género Aurah Portillo, de la Fundación Ana Bella, explicó que muchos agresores “rompen las pulseras o las dejan descargar para evitar el control”, lo que provoca en las mujeres una “sensación de miedo y desprotección”.
“Los agresores llegan incluso a utilizarlas como una forma de acoso, porque saben que el dispositivo falla y pueden acercarse con impunidad. Tenemos el caso de una mujer cuyo maltratador acudía cada noche a su casa y la Policía solo acudió una vez”, añadió.
Consecuencias en los tribunales
Los fallos técnicos también han tenido impacto judicial. Según la Fiscalía Provincial de Madrid, la migración de datos al cambiar de proveedor de las pulseras generó errores que derivaron en absoluciones de agresores. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ya había advertido en varias ocasiones al Ministerio de Igualdad de los problemas ocasionados.
Una víctima relató cómo su denuncia fue desestimada porque no se pudo probar el quebrantamiento de la orden de alejamiento, pese a que su agresor portaba la pulsera: “Quedé como una mentirosa, nos revictimiza y destruye la confianza en las instituciones”.
La visión de los abogados
La letrada Sandra Burgos, de SBD Abogados, confirmó que en su despacho varias clientas pidieron la retirada de las pulseras porque no les ayudaban: “Si la pulsera falla, la víctima se ve doblemente afectada: por el riesgo real de agresión y por el estado permanente de miedo y nerviosismo”.
Burgos reclama mayor dotación presupuestaria y mejoras tecnológicas urgentes: “Es incomprensible que en pleno siglo XXI no tengamos un sistema eficaz y efectivo. La falta de medios hace que las mujeres estén muy lejos de sentirse protegidas”.