lagos de covadonga

El paraíso escondido de Asturias del que todos hablan: así son los mágicos Lagos de Covadonga

Situados a más de 1.000 metros de altitud, los Lagos de Covadonga ofrecen paisajes de postal, rutas de senderismo para todos los niveles y una conexión única con la naturaleza
Vista de los Lagos de Covadonga. / A.S.
Vista de los Lagos de Covadonga. / A.S.

Los Lagos de Covadonga son uno de los parajes naturales más emblemáticos del norte de España y una visita imprescindible dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, en Asturias. Ubicados a más de mil metros de altitud, estos lagos glaciares combinan la espectacularidad del paisaje montañoso con una serenidad que invita al descanso, al senderismo y a la contemplación de la naturaleza en estado puro.

Un entorno de leyenda

Se accede a los Lagos desde la localidad de Cangas de Onís, tras una subida serpenteante que atraviesa bosques, prados y miradores naturales. La carretera culmina en un entorno que parece detenido en el tiempo, donde el verde de los pastos se funde con el azul cristalino de las aguas y el gris de las cumbres calizas. Este lugar tiene una gran carga simbólica, ya que se encuentra muy cerca del santuario de Covadonga, lugar sagrado en la tradición asturiana por su relación con la batalla fundacional del Reino de Asturias en el siglo VIII.

Los tres lagos glaciares

Aunque comúnmente se habla de “los Lagos de Covadonga” en plural, lo cierto es que son tres los lagos que conforman este conjunto:

  • Lago Enol: Es el más grande y accesible. Su belleza y reflejo perfecto de las montañas lo convierten en uno de los puntos más fotografiados del parque. Aquí suele haber ganado pastando en libertad y bancos desde los que se puede disfrutar de las vistas.

  • Lago Ercina: Más pequeño, pero igualmente hermoso, está ubicado a mayor altitud y rodeado de un entorno más abrupto. En primavera y verano suele estar rodeado de flores silvestres.

  • Lago Bricial: Este tercero es menos conocido y más escurridizo, ya que solo tiene agua en épocas de deshielo o tras intensas lluvias. Está un poco apartado del circuito habitual, pero es un rincón especial para los amantes de lo menos turístico.

Senderismo y naturaleza

Los lagos están conectados por una serie de senderos perfectamente señalizados, lo que permite hacer rutas circulares sencillas y aptas para toda la familia. Uno de los recorridos más populares es el PR-PNPE-2, una senda de baja dificultad que bordea Enol y Ercina y permite disfrutar del paisaje sin prisas. También es frecuente ver ganado pastando libremente, en especial vacas y ovejas, lo que añade un encanto rural a la experiencia.

Durante el paseo es habitual encontrar miradores, como el Mirador de Entrelagos, que ofrece una vista privilegiada sobre ambos lagos, o el Mirador del Príncipe, con vistas a las cumbres de los Picos de Europa.

Un espacio protegido

Como parte del Parque Nacional de los Picos de Europa, el acceso a los Lagos de Covadonga está regulado durante la temporada alta (Semana Santa, verano y puentes festivos). Para proteger el entorno y evitar la masificación, no se permite la subida en vehículo privado en ciertos horarios, y se facilita el acceso mediante autobuses lanzadera desde Cangas de Onís o desde paradas intermedias. Esta medida no solo preserva el entorno, sino que convierte el ascenso en una experiencia más cómoda y ordenada para el visitante.

Consejos para la visita

  • Llevar calzado cómodo y ropa adecuada al clima, ya que incluso en verano puede haber niebla, lluvia o viento.

  • Consultar los horarios de acceso y lanzaderas antes de la visita.

  • Evitar las horas punta si se busca una experiencia más tranquila. Las primeras horas del día o la última de la tarde son ideales para quienes buscan una conexión más íntima con el lugar.

  • No dejar residuos y respetar la flora y fauna, ya que se trata de un entorno de alta sensibilidad ecológica.

Los Lagos de Covadonga no son solo un destino turístico; son un símbolo de la identidad asturiana, un escenario natural de belleza sobrecogedora y un refugio para los sentidos. Visitar este lugar es asomarse al alma de la montaña cantábrica, respirar aire puro y descubrir que la naturaleza, cuando se conserva y se cuida, puede ser una de las experiencias más impactantes y memorables.

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