UN PSOE IRRECONOCIBLE

El pacto xenófobo del PSOE con Junts: los españoles no nacidos en Cataluña son extranjeros

El ex presidente Carles Puigdemont ha sido claro al respecto: "El requisito de saber catalán es imprescindible para demostrar que te has arraigado en Cataluña"
Los musulmanes son ya más del 8% en Cataluña.
Los musulmanes son ya más del 8% en Cataluña. / E.PRESS

El Gobierno de Pedro Sánchez, en su afán por mantenerse en el poder a cualquier precio, ha firmado con Junts un acuerdo que muchos ya califican de xenófobo : la exigencia del catalán como requisito obligatorio para que los inmigrantes puedan obtener o renovar su permiso de residencia en Cataluña. Esta medida, que restringe la movilidad de los extranjeros dentro de España y rompe el principio de igualdad , se suma a la larga lista de cesiones del PSOE al separatismo a cambio de apoyo parlamentario.

Un "contrato social" que discrimina a los inmigrantes

El acuerdo, registrado este martes en el Congreso, introduce la idea de un "compromiso de integración" que obliga a los inmigrantes a demostrar su arraigo en Cataluña a través del idioma y de un conjunto de valores culturales y sociales. En la práctica, esto implica que quienes no dominan el catalán podrían ver denegada su residencia, aunque cumplan todos los demás requisitos legales .

El ex presidente Carles Puigdemont ha sido claro al respecto: "El requisito de saber catalán es imprescindible para demostrar que te has arraigado en Cataluña" . Con esta declaración, el líder independentista confirma que el verdadero objetivo de la medida es seleccionar qué inmigrantes pueden quedarse y cuáles no , con un sesgo evidente hacia quienes se adaptan al ideario nacionalista catalán.

 

¿Xenofobia encubierta?

La medida ha generado un fuerte debate. Desde asociaciones de derechos humanos hasta líderes políticos han señalado que se trata de una política excluyente, inspirada en los postulados de la extrema derecha . El propio PSOE ha atacado en el pasado a otros partidos por sugerir requisitos similares, pero ahora, en su pacto con Junts, adopta una postura que en otros contextos habría tachado de discriminatoria.

José Domingo, de la asociación Impulso Ciudadano, ha advertido de que esta política crea una "frontera interna" en España, impidiendo la libre movilidad de los inmigrantes entre comunidades autónomas. "Esto impedirá que inmigrantes que lleguen a Canarias puedan trasladarse a Cataluña si no cumplen con un requisito lingüístico que en el resto de España no existe" , denuncia.

El PSOE cede al nacionalismo excluyente

El pacto con Junts no se limita a la cuestión del idioma. Cataluña asumirá también la gestión de los permisos de residencia y podrá decidir sobre las expulsiones de inmigrantes con prohibición de entrada . De esta manera, el independentismo consigue controlar quién puede vivir en Cataluña, mientras el PSOE se entrega al juego identitario para conservar la Moncloa.

El control de la inmigración ha sido históricamente una competencia del Estado . Ahora, con esta cesión, el Gobierno de Sánchez refuerza la idea de Cataluña como un ente separado, con normas propias para decidir quién puede o no establecerse en su territorio.

Un doble rasero peligroso

En el pasado, el PSOE ha calificado de racistas las propuestas de partidos que pedían más controles migratorios o requisitos de integración. Sin embargo, cuando viene la demanda de los separatistas, el Gobierno la abraza sin reparar .

La líder de Podemos, Ione Belarra , ha sido una de las pocas voces dentro del bloque de la izquierda en criticar el acuerdo: "Es obvio que Junts quiere las competencias de inmigración para hacer políticas aún más racistas y contrarias a los derechos humanos" .

Mientras tanto, el PP ha anunciado que estudiará la constitucionalidad de la medida , advirtiendo que atenta contra la igualdad entre los españoles y crea un modelo de inmigración a la carta , basado en intereses políticos y no en la integración real.

Un PSOE irreconocible

El PSOE de Sánchez ha demostrado una vez más que sus principios son maleables cuando se trata de mantenerse en el poder. La misma izquierda que se indignaba ante propuestas de control migratorio ahora impone barreras lingüísticas que dificultarán la vida a millas de personas.

El pacto con Junts no solo refuerza la desigualdad entre comunidades autónomas, sino que introduce criterios de arraigo que recuerdan más a políticas identitarias excluyentes que a una verdadera política de integración .

En su desesperación por contentarse con el separatismo, Sánchez ha cruzado otra línea roja. Y esta vez, lo ha hecho sacrificando a los inmigrantes en el altar del independentismo. 

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