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Moncloa planea su “reseteo de verano” para intentar salvar la legislatura

Mientras la Justicia aprieta con el caso Cerdán, la Fiscalía de Perú investiga a Ábalos y Bruselas pone freno a la amnistía, Sánchez mantiene su estrategia: resistir a toda costa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes de un encuentro con el lehendakari, Imanol Pradales, en el Palacio de La Moncloa. / Alberto Ortega
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes de un encuentro con el lehendakari, Imanol Pradales, en el Palacio de La Moncloa. / Alberto Ortega

Dos años después de unas elecciones que revalidaron a Pedro Sánchez al frente del Ejecutivo, el Gobierno socialista navega con una mezcla de tenacidad estratégica y desgaste político sin precedentes.

Lo que empezó como una legislatura marcada por ambiciosas reformas sociales, ha devenido en una continua sucesión de escándalos, cesiones y una fragilidad institucional creciente. En el núcleo de este terremoto político, la figura de Sánchez se mantiene firme, aunque cada vez más aislada, cuestionada y desgastada.

El caso Cerdán: el epicentro del desmoronamiento ético

El ingreso en prisión provisional del ex número tres del PSOE, Santos Cerdán, por presuntos delitos de organización criminal, cohecho y tráfico de influencias, ha dejado al partido en estado de shock.

Aunque desde Moncloa insisten en que la justicia debe actuar con independencia, la imagen de Cerdán esposado tras años siendo una de las manos derechas de Sánchez ha golpeado duramente la credibilidad del Ejecutivo.

La UCO no ha cesado en sus investigaciones, y el propio Tribunal Supremo avaló su prisión preventiva por riesgo de destrucción de pruebas. La solicitud reciente de conocer sus visitantes en la cárcel ha sido recibida con malestar por sus abogados, pero evidencia que la causa sigue creciendo.

El escándalo Ábalos: de Perú a los tribunales

El que fuera uno de los ministros más influyentes del primer gabinete Sánchez, José Luis Ábalos, ha sido citado por la Fiscalía de Perú como imputado en una causa por apropiación indebida de un inmueble financiado con fondos públicos españoles.

La operación habría simulado una compraventa ficticia para poner a su nombre un edificio construido con ayudas de cooperación internacional. La trama, ahora internacional, suma otro capítulo al serial de sombras que oscurece al PSOE.

La presión de la amnistía y la respuesta europea

La aprobación de la ley de amnistía, pactada con los socios separatistas catalanes, ha encontrado ya un muro en Europa. La Comisión Europea, a través de su representante ante el TJUE, ha señalado que la norma no responde al interés general, sino a una “contraprestación política” por la investidura de Sánchez. Bruselas considera que vulnera el principio de Estado de Derecho y alerta de que podría tratarse de una "autoamnistía" encubierta.

Cataluña, PNV y la geometría variable de las concesiones

El precio de la estabilidad parlamentaria ha sido una constante cesión a los socios de investidura. Cataluña ha logrado un cupo financiero singular, sin precedentes, que rompe el principio de igualdad territorial.

Al País Vasco se le ha concedido el primer paquete de transferencias sobre Seguridad Social, además del aval para hacerse con el control de Talgo. Todo, en medio de las dudas sobre si el Gobierno podrá siquiera aprobar nuevos Presupuestos.

Una legislatura sin reformas y bajo sospecha

Desde hace meses, el Congreso ha dejado de ser un motor legislativo. La agenda reformista está completamente paralizada: ni reducción de jornada laboral, ni reforma judicial, ni ley de industria, ni ley de familias... La única gran medida aprobada ha sido el aumento del gasto en Defensa, impuesto por decreto para evitar su paso por las Cortes.

Moncloa reconoce en privado que la legislatura puede durar “dos meses o dos años”, según cómo evolucionen los casos judiciales. Y mientras se aproximan votaciones clave, como la del decreto energético, Junts y otras formaciones aprovechan su papel decisivo para tensar aún más el tablero.

Una oposición condicionada y un tablero roto

El PP, aunque beneficiado por los últimos titulares que afectan al PSOE, no logra establecer una narrativa dominante, en parte por su ambigüedad con Vox, algo que Moncloa utiliza como arma para reforzar su bloque parlamentario.

La polarización ha dejado al país sin puentes entre bloques, y con una política basada en la resistencia más que en la gobernabilidad.

El “reseteo” que prepara el Gobierno este verano será su última baza. Pero ni los fuegos de artificio legislativos ni las promesas de regeneración bastarán si la justicia certifica un caso de financiación ilegal del partido. En ese escenario, la legislatura estaría sentenciada. Hasta entonces, Sánchez se aferra a su mantra: resistir es vencer.

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