'caso marta del castillo'

El asesino confeso de Marta del Castillo, implicado en un escándalo sexual y de corrupción en prisión

El caso Marta del Castillo, aún sin el hallazgo del cuerpo 16 años después, suma un nuevo episodio indignante. Miguel Carcaño, su asesino confeso, habría gozado de un trato privilegiado en prisión que incluye contactos con una funcionaria, acceso a dispositivos electrónicos y trapicheos internos

El asesino confeso de Marta del Castillo, Miguel Carcaño. / EP
El asesino confeso de Marta del Castillo, Miguel Carcaño. / EP

El asesino confeso de Marta del Castillo, Miguel Carcaño, está siendo investigado por haber recibido presuntos privilegios indebidos en la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), a cambio de una supuesta relación íntima con una funcionaria del centro penitenciario. Según ha informado OKDiario, las autoridades encontraron en su poder dispositivos electrónicos con conexión a Internet, además de otros artículos prohibidos.

El escándalo ha reabierto el debate sobre el control interno en las cárceles españolas y la necesidad de reforzar los mecanismos de vigilancia en los centros de alta seguridad.

Encuentros en la panadería y objetos incautados

Carcaño, que actualmente cumple una condena de 21 años por el asesinato de Marta del Castillo en 2009, habría mantenido encuentros con la funcionaria mientras trabajaba en la panadería del centro. Un excompañero de celda ha denunciado que, gracias a esos contactos, obtuvo una tablet, un teclado de goma, conexión wifi, un USB, un teléfono móvil y más de un centenar de paquetes de tabaco.

Instituciones Penitenciarias le ha impuesto un mes de aislamiento y lo ha trasladado a un módulo de internos conflictivos. La funcionaria implicada ha sido cambiada de módulo y también se encuentra bajo investigación.

Trapicheos, privilegios económicos y silencio sobre Marta

Las revelaciones apuntan a un entorno de cierta permisividad en torno a Carcaño. Según testimonios recogidos por el programa Código 10, también se dedicaba al trapicheo con Viagra, ganaba partidas de póker con otros internos y vendía ropa dentro de la prisión. Además, percibe el sueldo más alto por trabajos penitenciarios —hasta 800 euros mensuales— por su labor en la panadería, cantidad que se suma al peculio personal destinado a llamadas o compras en el economato.

Pese a estos ingresos, Carcaño no ha pagado la indemnización de 360.000 euros a la que fue condenado en favor de la familia de Marta, alegando que su salario no alcanza el mínimo embargable. A esta situación se suma su actitud prepotente en el módulo, donde según algunos internos “se cree que manda”.

Relación externa y trato especial

Fuentes penitenciarias aseguran que Carcaño mantiene una relación sentimental con una joven que lo ha visitado en varias ocasiones. Algunos testimonios sostienen que la funcionaria investigada incluso le advertía de los registros, lo que habría facilitado que escondiera los objetos prohibidos.

La situación ha provocado una fuerte reacción social. Los padres de Marta del Castillo han exigido que se llegue hasta el fondo del asunto y recuerdan que, 16 años después del crimen, siguen sin conocer el paradero del cuerpo de su hija.

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