"El lobo de la manada corrupta": Sánchez cercado en el Congreso
La sesión de control al Gobierno ha sido este miércoles el epicentro de una tormenta política que lleva semanas gestándose en torno al presidente Pedro Sánchez y su Ejecutivo. Las revelaciones del informe de la UCO, que vinculan al secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, con una presunta trama de corrupción, han catalizado una oleada de acusaciones que no distingue ya entre adversarios moderados y radicales. El Parlamento ha sido escenario de un bombardeo verbal sin precedentes, en el que Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Gabriel Rufián, desde distintas posiciones ideológicas, han cercado al presidente, pidiéndole explicaciones, dimisiones e incluso su marcha inmediata.
Feijóo: “Redacte ya su carta de dimisión”
El líder del Partido Popular ha aprovechado su intervención para lanzar una de las acusaciones más gráficas y demoledoras de toda su carrera parlamentaria:
“Es usted el lobo que ha liderado una manada corrupta. Ahórrese los numeritos de cordero degollado. Lo único que le queda es redactar su carta de dimisión.”
Feijóo no se ha limitado a criticar la gestión política. Ha puesto el foco directamente sobre la responsabilidad personal del presidente, a quien considera atrapado en una estructura de poder “opaca y degenerada”, señalando con crudeza: “La víctima no es usted, son los españoles”.
En su contraataque, Sánchez ha tratado de desviar el foco hacia el Partido Popular, tachándolo de “enciclopedia de la corrupción” y recordando los escándalos del pasado. Pero el líder del PP ha contraatacado de inmediato:
“Mientras amañaban primarias, se repartían prostitutas con dinero público. Tremendo. Para la moción de censura me faltan cuatro votos. Si aparecen, no dudaré un instante.”
Con esa frase, Feijóo dejaba abierta la puerta a una moción de censura inminente, lanzando una advertencia directa a los socios parlamentarios del PSOE: “Ellos tienen que elegir si siguen mirando hacia otro lado”.
Abascal abandona el Congreso tras llamar “indecente, corrupto y traidor” a Sánchez
El momento más visual de la jornada lo ha protagonizado Santiago Abascal. El presidente de Vox ha intervenido en un tono incendiario y, tras calificar a Pedro Sánchez como “indecente”, “corrupto” y “traidor”, ha abandonado el hemiciclo.
“¿Cuánto dinero ha ido a su hermano, a su mujer, al clan del Peugeot, a su partido y a empresarios corruptos?”, preguntó Abascal. “Mientras ustedes robaban, los españoles pagaban impuestos para que algunos se los gastaran en putas.”
Con esa frase lapidaria, el líder de Vox convertía su retirada del Congreso en un acto de protesta política. Una salida escénica y calculada que dejó tras de sí una estela de indignación y aplausos cruzados. “No pienso seguir escuchando sus mentiras”, dijo, antes de desaparecer del salón de plenos.
Sánchez replicó con su ya habitual tono desafiante: “No hay ninguna sentencia firme, lo que hay es un informe de la UCO”. Y denunció el “odio” que, a su juicio, propaga la derecha y la ultraderecha.
Rufián: “¿Estamos ante la Gürtel del PSOE?”
El portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, también se sumó al coro de reproches. Desde una posición crítica, aunque menos beligerante, urgió a Sánchez a que “jure y perjure que esto no es la Gürtel del PSOE”.
“La izquierda no puede robar”, advirtió. “No nos hagan escoger entre corruptos cutres y corruptos premium.”
Rufián incluso propuso una iniciativa legislativa para inhabilitar de por vida a cargos públicos corruptos y pidió eliminar los aforamientos. Su mensaje fue una advertencia a los socialistas: “Grábenselo a fuego: no todo vale para resistir”.
Sánchez se atrinchera y responde con una lista negra
El presidente del Gobierno, acorralado pero desafiante, optó por el contraataque. Tirando de dossier, leyó nombres y casos que afectaban supuestamente a cargos del PP y de Vox, intentando equilibrar la balanza de la indignación.
“Nosotros actuamos y expulsamos a los corruptos. Pregunten al señor Casado o a usted mismo”, espetó a Feijóo, insinuando que el actual líder del PP llegó al cargo para tapar las irregularidades de Isabel Díaz Ayuso.
La frase más cuestionada del presidente llegó al minimizar las investigaciones: “No se puede convertir una anécdota en categoría”, dijo, lo que desató una ola de carcajadas y protestas en el hemiciclo.
Un Congreso fracturado y una nación expectante
El eco de los gritos de “¡Dimisión, dimisión!”, coreados desde la bancada popular, resonó incluso después de la sesión, mientras los socialistas respondían con aplausos, tratando de apagar el fuego que amenaza con abrasar al Ejecutivo.
La escena final fue reveladora: el Gobierno se blinda en la resistencia, la oposición tensa la cuerda hasta el límite, y los socios advierten que no hay cheques en blanco.
El país asiste, una vez más, a la representación de una política convertida en batalla campal. La pregunta que flota sobre el hemiciclo y en la calle es una sola: ¿quién da el siguiente paso? ¿Dimisión, moción o más desgaste?