Koldo García cambia su estrategia: se ofrece a colaborar con la Fiscalía tras intentar frenar a Ábalos
Sin su defensa letrada presente, ha ofrecido colaborar y aportar información clave del ‘caso Koldo’, en lo que podría ser un giro decisivo en la investigación
El exasesor del Ministerio de Transportes Koldo García Izaguirre, imputado en el ‘caso Koldo’, ha iniciado un giro estratégico que puede alterar el rumbo de la instrucción judicial y reconfigurar el tablero político del entorno socialista. Tras haberse acogido a su derecho a no declarar ante el Tribunal Supremo el pasado 23 de junio, y después de semanas de maniobras para contener a su antiguo jefe José Luis Ábalos y a Santos Cerdán, ahora se ofrece a colaborar voluntariamente con la Fiscalía Anticorrupción, sin el acompañamiento de su defensa letrada.
Un movimiento inesperado: del silencio al ofrecimiento personal
El cambio resulta paradójico. Según fuentes conocedoras de la causa, Koldo trató con insistencia de convencer a Ábalos para que no revelara nada ante el juez. También habría presionado a Cerdán para que mantuviera el silencio en su comparecencia prevista. Sin embargo, pocos días después, el exescolta inició por su cuenta una reunión con la Fiscalía, en la que no estuvo presente su abogada, Leticia de la Hoz, también defensora de otros investigados como Úriz y Joseba García.
Durante este encuentro, Koldo propuso excluir a estos dos últimos de la causa, lo que, de confirmarse, sugiere un intento de limitar la exposición penal de su entorno más cercano.
El valor del ‘atenuante por confesión’ y el rechazo a pactos previos
Este acercamiento no implica, de momento, un acuerdo de colaboración al uso. La Fiscalía Anticorrupción, siguiendo su protocolo, descarta cualquier pacto anticipado que implique reducción concreta de condenas. El único beneficio al que podría aspirar Koldo, en caso de proporcionar información veraz y útil, sería el atenuante por confesión recogido en el artículo 21 del Código Penal, aplicable a criterio del juez en la sentencia.
Archivos no incautados y un caudal informativo todavía oculto
Los investigadores dan por hecho que Koldo conserva material no incautado durante el registro de su domicilio en Benidorm, reforzando la posibilidad de que intente negociar desde una posición de poder informativo. En declaraciones a su entorno, el exasesor ha repetido frases que insinúan que posee pruebas relevantes: “Yo tengo todo y no soy gilipollas”, afirmó. También admitió que “guardaba muchas cosas” que no fueron localizadas por la UCO.
En paralelo, su inquietud por la exposición pública de su familia –esposa, hermano, madre, amigos– podría estar detrás de este cambio de actitud. “Estoy acostumbrado a estar solo y en silencio. No me importa. Lo que me preocupa es que señalen a mi círculo”, habría dicho tras su detención.
Una relación duradera con la Guardia Civil y la presión emocional
Durante más de dos décadas, Koldo colaboró con la Guardia Civil en operaciones contra ETA. Esta historia compartida fue invocada por agentes de la UCO durante un contacto informal en mayo de 2024, cuando García acudió a recoger vehículos embargados. En ese momento, se le sugirió su potencial valor como colaborador en la instrucción, en virtud de su conocimiento interno de la trama. El reconocimiento institucional previo, y su relación histórica con el Instituto Armado, pueden haber influido en su decisión actual.
Impacto en la instrucción judicial y lectura política
Este amago de cooperación, todavía informal, podría explicar la ausencia de medidas cautelares contra él, como el ingreso en prisión provisional, a pesar de la gravedad de las imputaciones. Aunque oficialmente no ha declarado ante el juez, su acercamiento a la Fiscalía rompe la aparente unidad del tridente Koldo-Ábalos-Cerdán, que hasta ahora habían mostrado una defensa común.
El episodio cobra especial relevancia tras la reunión tensa entre Ábalos y Koldo en el despacho del abogado del exministro, el 22 de junio. Según fuentes próximas, esa discusión habría disuadido a Ábalos de declarar ante el juez, pese a haberlo considerado seriamente.
¿Un futuro como testigo clave o como cooperador parcial?
Aunque Koldo se ha mostrado ambiguo y ha evitado confirmar públicamente sus intenciones, sus propias palabras reflejan una dualidad: “Tendré que contárselo al juez antes o después”. La posibilidad de que acabe desempeñando el papel de testigo instrumental para esclarecer las conexiones entre empresas adjudicatarias, altos cargos del PSOE y estructuras de poder paralelas, no puede descartarse.
No obstante, el carácter errático y contradictorio de su conducta —entre el aislamiento y la amenaza de revelar “todo lo que sabe”— mantiene abierta una zona de incertidumbre judicial y política que puede ampliarse si Koldo opta por entregar documentación adicional, grabaciones o correos electrónicos no revelados.
