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El juez apunta directamente a García Ortiz: "Hay elementos indiciarios suficientes para atribuirle la filtración"

Si hubiera un mínimo de decencia en el Gobierno, García Ortiz debería estar dimitiendo ya mismo. Pero sabemos que no lo hará. En el PSOE de Sánchez nadie asume responsabilidades
El Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, durante su comparecencia en la Comisión de Justicia. / Fernando Sánchez
El Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, durante su comparecencia en la Comisión de Justicia. / Fernando Sánchez

La maquinaria del Estado al servicio del sanchismo vuelve a quedar al descubierto. El magistrado del Tribunal Supremo, Ángel Luis Hurtado, ha dado un golpe sobre la mesa y ha dejado claro en su último auto que los indicios señalan al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, como el responsable directo de la filtración de los datos privados de la pareja de Isabel Díaz Ayuso.

Se trata de un escándalo sin precedentes en una democracia que se dice "plena". Un fiscal general de Pedro Sánchez, puesto a dedo, acusado de utilizar su cargo para atacar políticamente a una de las principales rivales del presidente. Es la confirmación de que en España las instituciones han sido secuestradas por el Gobierno y convertidas en una herramienta de persecución contra sus adversarios.

La cronología del escándalo: una filtración a la carta

Según el juez, todo apunta a que García Ortiz mostró un interés inusitado por hacerse con el famoso correo de febrero de 2024, en el que se detallaban los problemas fiscales de Alberto González Amador, pareja de Ayuso. Y cinco minutos después de cerrar el círculo… ¡sorpresa! La información apareció publicada en la SER.

Es decir, una filtración descarada, perfectamente orquestada desde lo más alto de la Fiscalía. No solo eso, sino que el propio García Ortiz admitió haber participado en la elaboración de la nota informativa con la que intentaron justificar este ataque sin precedentes.

Por si fuera poco, el juez desmonta la estrategia de la defensa, que intentó justificar lo injustificable. Los abogados de García Ortiz alegaron que había "otros posibles responsables", pero el magistrado ha dejado claro que todos los indicios apuntan a los investigados y que la posibilidad de otros culpables es "pura especulación".

El Estado profundo del PSOE: usaron información confidencial contra Ayuso

El auto es demoledor. Confirma que el fiscal general del Estado pudo utilizar su cargo para filtrar información confidencial y dañina contra un particular, solo por ser la pareja de Ayuso.

¿Dónde está ahora la izquierda que tanto hablaba de la "justicia patriarcal" y de la "intimidad de las mujeres"? Si esto hubiera pasado con la pareja de Sánchez, de Montero o de cualquier ministro, estaríamos viendo concentraciones en Ferraz y en el Ministerio de Igualdad clamando contra la persecución judicial.

Pero claro, aquí no se trata de una cuestión de principios, sino de poder. De utilizar el aparato del Estado para destruir a un adversario político. Un escándalo más propio de una dictadura bananera que de una democracia europea.

El número tres de la Fiscalía se libra, pero el caso sigue apuntando al círculo de Ortiz

Mientras tanto, el magistrado ha decidido archivar la causa contra Diego Villafañe Díez, número tres de la Fiscalía. ¿Una maniobra para salvar los muebles o un intento de aislar toda la responsabilidad en García Ortiz?

El instructor del caso ha tomado esta decisión tras revisar declaraciones, testimonios e informes de la UCO. Pero que nadie se confunda: el escándalo sigue abierto y sigue apuntando directamente al fiscal general del Estado, el hombre de confianza de Sánchez en el Ministerio Público.

Sánchez convierte la Fiscalía en su policía política

Este caso no es un hecho aislado. Es la confirmación de lo que ya sabemos: la Fiscalía no es más que un instrumento del Gobierno de Sánchez para atacar a la oposición.

Lo hemos visto con Ayuso, pero también con el cierre en falso del caso Koldo, con el entierro de cualquier investigación sobre Begoña Gómez o con el silencio cómplice ante los chanchullos de Marlaska y compañía.

Pedro Sánchez ha destrozado la separación de poderes en España. Ha colonizado la Fiscalía, ha manipulado el Tribunal Constitucional y ha intentado asaltar el Poder Judicial. Lo que estamos viendo con García Ortiz es solo un episodio más de una estrategia sistemática para controlar cada rincón del Estado.

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