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La incoherencia de Sánchez: en 2018 pedía elecciones por no haber Presupuestos; hoy esquiva su propio argumento

El Gobierno admite que no presentará Presupuestos para 2025, en un escenario que tensiona aún más su base parlamentaria y revive las exigencias de coherencia que el propio Sánchez lanzó contra Rajoy en 2018

El presidente de España, Pedro Sánchez, en Bruselas. /  Sierakowski Frederic
El presidente de España, Pedro Sánchez, en Bruselas. / Sierakowski Frederic

El Gobierno de Pedro Sánchez ha comenzado a asumir lo que desde hace meses era una posibilidad cada vez más evidente: no habrá nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2025, al igual que tampoco los hubo para 2024. Lo que podría parecer solo una dificultad técnica o una crisis coyuntural de apoyo parlamentario se ha convertido, sin embargo, en un boomerang político para el propio presidente, atrapado por sus declaraciones pasadas.

En 2018, cuando ocupaba el puesto de líder de la oposición, Sánchez exigía al entonces presidente Mariano Rajoy la convocatoria inmediata de elecciones si no lograba aprobar los Presupuestos. «Un Gobierno sin Presupuestos es tan útil como un coche sin gasolina», llegó a decir entonces. También apuntó que si Rajoy no tenía cuentas públicas, lo lógico era presentar una cuestión de confianza: «Si la pierde, no tendría ninguna excusa para no convocar elecciones».

Ahora, con la senda de estabilidad sin aprobar, la mayoría parlamentaria resquebrajada y la falta de avances concretos, Sánchez se enfrenta a su propia hemeroteca. Lo que entonces parecía un razonamiento incontestable —la imposibilidad de gobernar sin el respaldo presupuestario del Congreso— ahora se diluye en justificaciones y aplazamientos.

Feijóo recoge el testigo: “Si no hay Presupuestos, debe haber elecciones”

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha recogido esa frase de 2018 como una exigencia para el presente. Desde Bruselas, ha señalado que si el Gobierno no logra sacar adelante unos Presupuestos para este año, debe disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas. La situación, argumenta, evidencia que Sánchez ya no tiene mayoría para gobernar.

Las palabras de Feijóo encuentran eco no solo en la oposición. Hasta el expresidente Felipe González se sumó esta semana a las críticas, recordando que cuando él no tuvo apoyos suficientes para aprobar unos Presupuestos, convocó elecciones. «¿Era más difícil antes que ahora? No», sentenció.

La contradicción: del “sin Presupuestos no se puede gobernar” a prorrogar dos años seguidos

La falta de Presupuestos se ha convertido en el nuevo "estado natural" del Ejecutivo de coalición. En 2024 se justificó la no presentación por las elecciones catalanas. En 2025, la falta de apoyos lo convierte en un escenario casi inevitable.

En privado, miembros del Gobierno ya asumen que no habrá nuevas cuentas públicas, aunque oficialmente mantengan la narrativa de que "aún hay tiempo". La vicepresidenta María Jesús Montero se esfuerza en transmitir voluntad política, pero incluso sus mensajes han ido perdiendo fuerza: ha dejado de hablar de «tiempo y forma» y ahora se limita a asegurar que «el Gobierno pelea hasta el último balón».

La senda de estabilidad, primer paso obligatorio antes de elaborar los Presupuestos, ni siquiera ha llegado al Consejo de Ministros, y mucho menos al Congreso. El margen temporal es cada vez menor y, con él, se diluye también la credibilidad del Gobierno respecto a su intención de presentar nuevas cuentas.

El Gobierno, sostenido por acuerdos a cambio de cesiones

La coalición entre PSOE y Sumar —más los apoyos puntuales de ERC, Junts y otros partidos nacionalistas— no garantiza ya una mayoría sólida. Los acuerdos con Esquerra (como la condonación de deuda por 17.104 millones a Cataluña) y las cesiones a Junts (como la delegación de competencias en inmigración y extranjería) no han servido para consolidar los apoyos parlamentarios necesarios para unos Presupuestos.

ERC ya ha advertido a Sánchez de que si no cumple los acuerdos firmados, no tendrá Presupuestos ni en 2025 ni en 2026. Junts, por su parte, deja claro que todo está "en carpetas distintas" y que no piensa regalar su apoyo a cambio de otras concesiones.

El resultado es un Ejecutivo que gobierna sin Presupuestos propios desde 2023, con cuentas heredadas de una legislatura anterior y un Parlamento diferente. Un escenario que contrasta radicalmente con los argumentos de Sánchez en 2018, cuando acusaba a Rajoy de estar incapacitado para liderar un país sin respaldo presupuestario.

La coherencia política en entredicho

Pedro Sánchez ha hecho de la flexibilidad táctica una de sus señas de identidad. Pero la hemeroteca no olvida, y su exigencia de elecciones en 2018 cuando Rajoy no lograba aprobar Presupuestos contrasta abiertamente con su resistencia actual a abandonar La Moncloa, a pesar de su incapacidad para aprobar los suyos.

El problema no es solo político o institucional: es de coherencia. La situación actual no es un impasse momentáneo, sino un síntoma de agotamiento parlamentario. El Gobierno, sin Presupuestos y con su base de apoyo resquebrajada, parece avanzar por inercia, más ocupado en mantenerse que en legislar.

Y como ironizaba Gabriel Rufián, portavoz de ERC: «No van a presentar Presupuestos porque palman». Un mensaje tan claro como el que pronunció Sánchez en 2018. Pero esta vez, desde el otro lado del espejo.

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