gasto en defensa

El ‘no a la guerra’ de Podemos: una excusa para debilitar a Sumar y atacar a Sánchez

Amenazan con dinamitar la legislatura y los Presupuestos Generales del Estado, utilizando el aumento del gasto en Defensa como pretexto para un movimiento político de mayor calado

La portavoz de Podemos en el Congreso, Ione Belarra, interviene durante un pleno en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra
La portavoz de Podemos en el Congreso, Ione Belarra, interviene durante un pleno en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra

A primera vista, la postura de Podemos parece una continuación de su oposición histórica al militarismo. Desde su nacimiento, el partido ha mantenido una narrativa alineada con el pacifismo de la izquierda europea, primero con su rechazo a la OTAN, luego con el "no a la guerra" y ahora con su oposición al incremento del gasto militar.

Pero reducir este movimiento a una simple cuestión ideológica sería un error de análisis. El verdadero objetivo de Podemos no es frenar el gasto en Defensa; es redefinir su posición dentro del espectro político y forzar un cambio en la dinámica de la izquierda española.

Podemos sabe que la deriva estratégica de Pedro Sánchez está determinada por Bruselas y la OTAN, y que el 2% del PIB en gasto militar es un compromiso ineludible. La pregunta no es si España aumentará su inversión en Defensa, sino cómo lo hará y con qué respaldo parlamentario.

Podemos no puede impedir este incremento, pero sí puede convertirlo en un símbolo de traición para desgastar a Sumar y al propio Sánchez.

El objetivo no es bloquear el gasto militar. Es bloquear la legislatura.

El cálculo de Podemos: debilitar a Sumar, forzar elecciones

Podemos no ha ocultado su hostilidad hacia Sumar desde la ruptura entre Yolanda Díaz e Ione Belarra e Irene Montero. La existencia de Sumar ha desplazado a Podemos como referente principal de la izquierda alternativa, y la formación de Belarra busca una vía para recuperar protagonismo.

  • Sumar, por su pragmatismo, asumirá el aumento del gasto en Defensa como una necesidad de gobernabilidad.

  • Podemos se desmarcará, con el "no a la guerra" como bandera, para recuperar votantes descontentos.
  • Si el enfrentamiento se prolonga hasta los Presupuestos, Podemos podría usar la votación como detonante de una crisis de Gobierno.

El verdadero riesgo que corre Sánchez no es la negociación sobre el gasto militar, sino la posibilidad de que Podemos se sume a una alianza de bloqueo junto con ERC y Junts, generando una tormenta parlamentaria que haga imposible la aprobación de los Presupuestos.

Si esto ocurre, la legislatura podría precipitarse hacia un adelanto electoral, algo que Podemos busca para descolocar a Sumar y tratar de recomponerse antes de que su irrelevancia se consolide.

El dilema de Sánchez: cómo evitar la implosión sin ceder

Pedro Sánchez enfrenta un dilema complejo:

  1. Si cede ante Podemos y renuncia al gasto militar, entra en un conflicto con Bruselas, la OTAN y sus socios europeos.
  2. Si ignora a Podemos y sigue adelante con sus planes, corre el riesgo de perder apoyos clave en el Congreso y abrir la puerta a un colapso legislativo.

Para sortear este escenario, el Gobierno está explorando una ingeniería financiera y política para redefinir el gasto en Defensa como "gasto en seguridad", incluyendo ciberseguridad y control de fronteras en la partida presupuestaria.

Pero esta estrategia, aunque pueda funcionar a nivel parlamentario, no resolverá el problema político de fondo: Podemos no quiere una negociación presupuestaria; quiere una crisis que le permita reposicionarse políticamente.

¿Cuánto daño puede hacer Podemos?

La clave de esta crisis no es el rechazo de Podemos al gasto en Defensa, sino hasta dónde está dispuesto a llegar el partido para convertirlo en una crisis de Gobierno real.

Podemos ha insinuado que su paciencia ha terminado y que está dispuesto a romper la legislatura en solitario, sin esperar a que ERC o Junts muevan ficha.

Si Podemos fuerza una ruptura ahora, podría acelerar el declive de la izquierda y allanar el camino para un cambio político anticipado en España.

La gran pregunta es: ¿tienen la fuerza suficiente para hacerlo?

El dilema de Podemos es que, si fracasa en su intento de dinamitar la legislatura, se quedará sin espacio político propio. Su apuesta es arriesgada:

  1. Si consigue forzar un adelanto electoral, podría tener una segunda oportunidad para reorganizarse.

  2. Si fracasa en su intento de ruptura y la legislatura sigue su curso, Podemos se quedará atrapado en la irrelevancia política.

Podemos se enfrenta al mismo dilema que enfrentaron partidos antisistema en el pasado: cuando participas en el Gobierno, te conviertes en parte del sistema. Y en ese momento, la única forma de recuperar una identidad propia es provocar una crisis que te devuelva a la posición de oposición pura.

El problema es que la estrategia de la ruptura tiene un alto coste. Si Podemos no logra forzar elecciones y su intento de colapso legislativo fracasa, podría terminar más debilitado que antes.

Lo que está claro es que el debate sobre el gasto en Defensa es solo el escenario. La verdadera batalla es por el control de la izquierda en España.

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