El Gobierno de Sánchez asume que no habrá Presupuestos
Hacienda retrasa el anteproyecto y admite que las cuentas públicas de Sánchez son una “pamema” con escasas opciones de ser aprobadas
La presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se aplaza de nuevo. Según ha adelantado el diario The Objective, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya asume internamente que no logrará registrar los presupuestos antes de noviembre. Pese a la retórica oficial del Ministerio de Hacienda, en el Gobierno se extiende la convicción de que estas cuentas no son más que un “trampantojo” sin recorrido parlamentario.
Fuentes describen el proceso presupuestario como un ejercicio de formalismo sin expectativas reales. Lo que el Gobierno presenta como un instrumento de estabilidad económica, sería en realidad una estrategia para ganar tiempo y justificar una futura ruptura con sus socios parlamentarios.
El Ministerio de Hacienda reunió a los subsecretarios de todos los ministerios hace dos semanas. En ese encuentro quedó patente lo que hoy ya nadie en el Ejecutivo niega en privado: "no da tiempo" y "nadie confía en que las cuentas sean aprobadas".
La estrategia diseñada por María Jesús Montero consiste en tramitar por primera vez de forma simultánea el techo de gasto (la llamada "senda de estabilidad") y los propios Presupuestos Generales. La razón: evitar el bochorno político de un nuevo rechazo parlamentario en solitario, como ya ocurrió con el techo de gasto en julio de 2024.
El calendario real: de promesa política a montaje técnico
Aunque el calendario legal marca septiembre/octubre como los meses idóneos para presentar los Presupuestos, Hacienda admite ya que el plazo se alargará hasta noviembre, según fuentes.
Actualmente, los técnicos están consolidando las demandas de gasto enviadas por los diferentes ministerios. El proceso, según esas fuentes, es descrito como un “encaje de bolillos” político sin base ni garantías, especialmente tras el desplome del respaldo de Junts y la fractura con Podemos.
Pese al pesimismo interno, el Gobierno incluirá en el anteproyecto de ley presupuestaria un incremento del gasto del 3,5%, con partidas dirigidas a pensiones, vivienda y defensa. Según The Objective, estas cifras responden más a una intención propagandística que a una verdadera negociación parlamentaria. Un gesto hacia su electorado, con el objetivo de acusar luego a la oposición de bloquear políticas “sociales”.
“Una declaración de intenciones más que un proyecto real”, confiesa una fuente gubernamental al diario.
El precedente de 2019: ¿camino hacia elecciones anticipadas?
La comparación con lo ocurrido en febrero de 2019 es inevitable. Entonces, el rechazo de los Presupuestos motivó a Pedro Sánchez a convocar elecciones anticipadas tras una enmienda a la totalidad impulsada por ERC. Hoy, el papel que desempeñó ERC lo ocupa Junts, y los síntomas de desgaste parlamentario son incluso más graves.
En paralelo, Podemos ha endurecido su discurso por el conflicto en Gaza y la ambigüedad del Ejecutivo sobre la compraventa de armas a Israel. Tampoco hay negociaciones presupuestarias abiertas con ningún socio parlamentario.
La imagen pública de que el Gobierno mantiene una mayoría progresista se desmorona. El bloque de investidura está roto, y el PSOE se encuentra aislado, dependiendo de socios impredecibles y de concesiones inasumibles.
Los analistas ya hablan de un “Gobierno sin legislatura”. Sin presupuestos, sin reformas estructurales y sin margen para maniobrar, el propio calendario se convierte en una cuenta atrás hacia un nuevo proceso electoral.