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Feijóo y Abascal escenifican un acercamiento en plena crisis del PSOE: “Cordialidad en tiempos de corrupción”

Ambos líderes mantienen una reunión informal en el Congreso mientras el Gobierno de Sánchez se tambalea por los escándalos de la trama Cerdán | El encuentro alimenta especulaciones sobre una moción de censura

Feijóo y Abascal en el patio del Congreso. / EP
Feijóo y Abascal en el patio del Congreso. / EP

En un momento de máxima tensión institucional y con la legislatura del presidente Pedro Sánchez al borde del colapso, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el líder de Vox, Santiago Abascal, han mantenido este miércoles una reunión informal pero cargada de significado político. El encuentro tuvo lugar en el despacho del líder popular en el Congreso de los Diputados, justo después de la última sesión de control del periodo de sesiones.

“Fue un encuentro cordial y respetuoso, dentro de la lógica discrepancia entre partidos diferentes”, han subrayado fuentes del PP. Desde Vox, sin embargo, han dejado claro que “Abascal dice lo mismo en público que en privado”, despejando cualquier sospecha de cambio de rumbo estratégico.

Un gesto simbólico en el epicentro de la crisis

Este breve pero significativo contacto se produce en un contexto político explosivo. El Gobierno de coalición progresista atraviesa su momento más crítico desde 2018, acosado por una cadena de escándalos judiciales que amenazan con arrastrar a la cúpula del PSOE. En el centro de la polémica está Santos Cerdán, secretario de Organización del partido, salpicado por las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO), que lo vinculan directamente con una red de comisiones ilegales en adjudicaciones públicas.

Con un Pedro Sánchez ausente del Congreso —de viaje en La Haya para asistir a una cumbre de la OTAN—, el vacío simbólico del poder lo ha llenado este inesperado encuentro entre Feijóo y Abascal, el primero desde su intento de investidura en septiembre de 2023.

Moción de censura en el horizonte: ¿acercamiento táctico o simple cortesía institucional?

La reunión ha sido breve, sin fotografías y sin comunicado conjunto, pero la carga política es innegable. Vox lleva semanas instando al PP a presentar una moción de censura. El propio Feijóo reconocía hace días que “sólo le faltan cuatro votos” para presentar la iniciativa y que, si los obtiene, “no lo dudará ni un instante”.

La reunión alimenta, por tanto, la especulación sobre una posible coordinación futura, aunque desde el PP insisten en que no hay todavía apoyos suficientes para que una moción tenga éxito. “De lo contrario, solo serviría para reforzar a Sánchez en su estrategia de resistencia”, admiten en privado.

La reacción del PSOE: ataques y sarcasmo

Desde el PSOE, la reacción no se ha hecho esperar. Fuentes del partido han ironizado sobre el contenido del encuentro asegurando que Feijóo “probablemente habrá recibido instrucciones de Abascal” para su próximo Congreso nacional. “Para este viaje, Feijóo, no hacían falta alforjas”, han sentenciado desde Ferraz, tildando el acercamiento de “paso más hacia el jardín de infancia de la ultraderecha”.

Relación PP–Vox: desencuentros públicos, contactos privados

Aunque PP y Vox gobiernan en coalición en varias comunidades autónomas, la relación a nivel nacional ha sido tensa en los últimos meses. Abascal ha acusado al PP de estar “conchabado con el PSOE”, especialmente por su negativa a romper todos los puentes con los socialistas en organismos e instituciones.

La última vez que ambos líderes se vieron oficialmente fue en la ronda de contactos previa a la investidura fallida de Feijóo en 2023. Desde entonces, el contacto había sido mínimo. Vox incluso rompió gobiernos de coalición en territorios como Aragón en protesta por la acogida de menores migrantes, otra línea roja que los populares no han querido traspasar.

¿Un punto de inflexión o una simple coincidencia de agenda?

El contexto invita a pensar que esta reunión podría marcar un punto de inflexión. Los escándalos que cercan a Sánchez han cambiado el tablero. Vox mantiene su presión pública y el PP evalúa sus posibilidades. Pero sin los votos de nacionalistas y partidos minoritarios, cualquier intento de censura está condenado al fracaso parlamentario, aunque pueda tener un fuerte impacto político y electoral.

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