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Europa frena el plan de Sánchez para hacer oficial el catalán en la UE

El intento del Gobierno de Pedro Sánchez de convertir el catalán en lengua oficial de la Unión Europea ha quedado en punto muerto tras el rechazo de varios Estados miembros. Finlandia, Austria y Suecia lideran la oposición, alegando dudas legales y presupuestarias que han obligado a aplazar sin fecha la votación prevista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

El Gobierno de Pedro Sánchez ha sufrido un nuevo revés diplomático en su intento de reconocer el catalán como lengua oficial de la Unión Europea. Tal y como informa Vozpópuli, el Consejo de Asuntos Generales de la UE se ha visto obligado a retirar la votación prevista al constatar que no lograría el apoyo suficiente entre los Estados miembros. Entre los más reacios a aprobar la medida destacan Finlandia, Austria y Suecia, países que han expresado sus reservas tanto legales como presupuestarias sobre la iniciativa impulsada por el Ejecutivo español.

Dudas legales y falta de consenso

Finlandia ha sido especialmente contundente en su rechazo. Su ministro de Asuntos Europeos, Joakim Strand, expresó en Bruselas su deseo de que la votación no tuviera lugar ante la existencia de “preocupaciones jurídicas serias” detectadas por los propios servicios legales del Consejo. La ministra sueca Jessica Rosencrantz y su homóloga austríaca, Claudia Plakolm, también coincidieron en cuestionar el coste y el encaje jurídico de la medida, a pesar del compromiso de Moncloa de asumir íntegramente los gastos derivados de su implementación.

Estas dudas se suman al escepticismo generalizado en el seno de la UE ante lo que se ha percibido como una imposición unilateral por parte de España, sin suficiente debate previo. La propuesta generó resistencias incluso en países que habitualmente son aliados del Ejecutivo socialista.

Promesas incumplidas a Junts

La iniciativa para convertir el catalán, el euskera y el gallego en lenguas oficiales de la UE fue una promesa directa de Pedro Sánchez a Carles Puigdemont, sellada en agosto de 2023 durante la negociación por la presidencia del Congreso, que finalmente recayó en la socialista Francina Armengol gracias al apoyo de Junts per Catalunya. El entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, registró la petición de forma exprés como gesto hacia el líder independentista.

Sin embargo, tras casi dos años de intentos y promesas de “utilizar toda la influencia diplomática” de España, el Ejecutivo no ha logrado cumplir ese compromiso, lo que vuelve a tensar las relaciones con el partido de Puigdemont en un momento de alta fragilidad parlamentaria.

Una ofensiva diplomática fallida

Moncloa habría intentado persuadir a los países reticentes con promesas adicionales y medidas de presión, según denuncia Vozpópuli, que señala incluso advertencias como la posible retirada de tropas españolas de algunos territorios europeos si no se respaldaba la medida.

Pese a ello, la falta de consenso ha obligado a aplazar sin fecha la votación, dejando en suspenso una de las contrapartidas clave que el Gobierno había ofrecido a Junts para lograr apoyos en investidura y otras votaciones clave.

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