España sin luz... y sin respuestas: Sánchez imita los regímenes comunistas
El apagón nacional del 28-A fue también informativo. El Gobierno de Sánchez evitó dar explicaciones claras, replicando tácticas de propaganda comunista.
El 28 de abril, España quedó a oscuras. No solo por el colapso eléctrico que afectó a hospitales, trenes, empresas y hogares durante más de nueve horas. El apagón fue también informativo y político. Mientras el país se sumía en el caos, el Gobierno de Pedro Sánchez calló, retrasó explicaciones, controló el discurso oficial y censuró la especulación pública. Un manual de crisis digno de regímenes opacos, no de democracias liberales.
El Gobierno actuó como en una dictadura: silencio, control y propaganda
Fuentes cercanas al sector eléctrico revelan que los protocolos de emergencia se activaron tarde y mal, mientras que Moncloa priorizaba la narrativa sobre la transparencia. Tal como describió este medio en su editorial sobre la gestión de crisis, lo que vivieron los españoles fue "una operación de propaganda para maquillar la ausencia de liderazgo".
“El presidente compareció 12 horas después. Sin datos. Sin asumir errores. Solo para decir que ‘la situación está bajo control’”.
Es lo que muchos analistas han bautizado ya como el "apagón informativo", una fórmula clásica de los sistemas autoritarios comunistas: en momentos de crisis, callar primero, controlar después, negar siempre.
Beatriz Corredor, denunciada; Sánchez, blindado
En el epicentro de la polémica se encuentra Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica y exministra de Vivienda con Zapatero. El sindicato Manos Limpias la ha denunciado por homicidio imprudente, estragos y daños, tras un apagón que ya ha dejado al menos seis fallecidos, hasta el momento y pérdidas superiores a los 1.600 millones de euros.
Una crisis que evidencia el modelo de poder de Sánchez
El silencio institucional, la tardía comparecencia del presidente y la censura a informaciones independientes recuerdan los patrones del modelo bolivariano que José Luis Rodríguez Zapatero tanto ha elogiado y Pedro Sánchez parece replicar.
En palabras de un alto mando de la oposición:
“No se trató solo de un apagón eléctrico. Fue un ensayo general de cómo Sánchez manejaría un estado de excepción: con opacidad, sin Parlamento y con RTVE leyendo solo lo aprobado por Moncloa”.
El país exige explicaciones
De momento, la Audiencia Nacional mantiene abierta una investigación sobre un posible ciberataque. Pero lo cierto es que ni se ha probado esa hipótesis ni se ha asumido responsabilidad alguna por parte del Ejecutivo.
La sociedad civil, los empresarios y hasta gobiernos autonómicos ya han pedido explicaciones formales. El país aún no sabe cómo, ni por qué, el sistema eléctrico colapsó en plena primavera.
Y lo que es más preocupante: tampoco sabe por qué el Gobierno reaccionó como lo haría una dictadura, no una democracia parlamentaria.