¿Hasta dónde llega la degradación moral del Gobierno de Sánchez? Un "terrorista yihadista" comparece en el Congreso
¡El espectáculo dantesco que el gobierno de Pedro Sánchez nos está ofreciendo parece no tener fin! Ahora resulta que Mohamed Houli Chemlal, uno de los terroristas condenados por los atroces atentados en Barcelona y Cambrils de 2017, ¡ha sido recibido en el Congreso de los Diputados! Y no en cualquier calidad, sino como un “invitado” en una comisión parlamentaria para investigar el terrorismo islamista. Sánchez y sus socios han cruzado todos los límites de la decencia y Feijóo no ha tardado en señalarlo.
El Partido Popular levanta la voz: ¡Esto es un escándalo!
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado de “inaceptable” que se haya permitido la comparecencia de Houli Chemlal en el Congreso, acusando directamente a Pedro Sánchez de abrir las puertas del Congreso a un terrorista yihadista. Para el líder del PP, esto es parte de la degradación democrática que estamos viviendo bajo el liderazgo de un presidente que normaliza pactos con separatistas y terroristas. ¿Cómo hemos llegado a este punto?
Feijóo ha recordado que el propio Sánchez, junto con sus aliados separatistas, han permitido el ingreso de un condenado por terrorismo a la Cámara Baja, mientras que los españoles decentes tienen que tragarse este circo de impunidad y humillación.
Acompañado por un amplio despliegue policial y en presencia de todos los medios, Houli Chemlal compareció personalmente en el Congreso, esposado, para responder ante la comisión que investiga los atentados del 17-A. No importa que haya matado a 16 personas e hirió a 140 más: lo importante para Sánchez y los suyos era que Junts tuviera su cuota de poder, para que se aseguraran los votos de los separatistas y facilitaran la investidura de un gobierno corrupto.
El circo montado por Armengol y Sánchez
La diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, se ha referido a esta sesión como un “esperpento” y ha dejado claro que lo que hemos presenciado no fue una investigación, sino un show montado por Francina Armengol, presidenta del Congreso, para satisfacer los caprichos de sus socios separatistas. La “nocturnidad” con la que se preparó este evento ha sido denunciada, pues el PP no fue informado oficialmente de la comparecencia de Houli Chemlal hasta última hora.
Lo más indignante, según Álvarez de Toledo, es que el PSOE y Junts no solo han traído a un terrorista a la sede de la soberanía nacional, sino que le han dado la oportunidad de llamar "terrorista" al propio Estado, en un acto público y con total impunidad. Sánchez ha puesto en bandeja a los separatistas yihadistas este “hito histórico”, un paso más hacia la degradación moral del país.
Una cuestión de dignidad democrática
El PP ha dejado claro que este escándalo no es solo una cuestión económica o de costes logísticos por el despliegue de seguridad. Es una cuestión de dignidad democrática. Sánchez ha cruzado una línea roja, permitiendo que un terrorista condenado se cuele en el Congreso para sembrar odio y deslegitimar al propio Estado. Este es el tipo de “premio” que le da al independentismo por sus votos: un terrorista llama terrorista al Estado en el Congreso. ¡Y todo ello con el beneplácito de Sánchez!
¿Qué nos queda por ver en este Gobierno de Sánchez?
Si pensábamos que el gobierno de Sánchez ya había tocado fondo, este “nuevo” escándalo nos demuestra que lo peor está por llegar. El PSOE y sus socios separatistas están dispuestos a cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder, aunque para ello tengan que degradar las instituciones y normalizar la presencia de terroristas en las mismas.
En un país donde el terrorismo islamista ha dejado cicatrices imborrables, el gobierno de Pedro Sánchez ha dado un golpe mortal a la memoria de las víctimas, y ha permitido que sus agresores sean recibidos como invitados especiales en el mismo Congreso que deberían defender a los españoles.