política

Un decálogo sin cifras ni plazos: el pacto climático exprés de Sánchez tras los incendios del verano

El decálogo de medidas carece de plazos y dotación económica, y el presidente no respondió a las 50 propuestas que Feijóo planteó la semana pasada

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausura el acto 'Por un pacto de Estado frente a la emergencia climática'. / Jesús Hellín
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausura el acto 'Por un pacto de Estado frente a la emergencia climática'. / Jesús Hellín

Pedro Sánchez ha iniciado el curso político con una puesta en escena alejada del tono solemne de otros años. En lugar de hacerlo desde lugares emblemáticos como el Ateneo de Madrid o la Casa de América, el presidente del Gobierno compareció este lunes en el auditorio del Ministerio de Economía, en el Paseo de la Castellana, ante un público compuesto por todos sus ministros del PSOE, varios secretarios de Estado y los representantes de Sumar, Yolanda Díaz y Ernest Urtasun, además de los líderes de UGT y CCOO.

La presentación giró en torno al llamado “Pacto de Estado por la emergencia climática”, un documento que llevaba semanas anunciado por el Ejecutivo, pero que se había mantenido hasta ahora sin concreciones. Sánchez, en su discurso, articuló un decálogo de medidas generales, de “trazo grueso”, en sus propias palabras, y apeló a un consenso político que, sin embargo, no se ha visto reflejado en hechos: no ha respondido aún a las 50 propuestas que Alberto Núñez Feijóo le remitió hace una semana.

Un pacto sin detalles técnicos ni consenso político

El presidente del Gobierno insistió en que este nuevo pacto debe ser “democrático, abierto y absolutamente participativo”, y pidió que se mantenga al margen de la confrontación política, territorial y competencial. En su intervención, utilizó términos como “estrés térmico”, “refugios climáticos”, “resiliencia hídrica”, “agroforestería” o “corredores de sombra”, en una retórica que, pese a lo novedoso de la terminología, careció de precisión técnica o presupuestaria.

Según Sánchez, España ha gastado 32.000 millones de euros en los últimos cinco años en paliar los efectos del cambio climático, una cifra que comparó con el gasto nacional en educación. Señaló que se han producido 130 grandes incendios que han calcinado más de 330.000 hectáreas, lo que equivaldría a seis veces el tamaño de la isla de Ibiza.

Las 10 medidas anunciadas por el presidente

El presidente del Gobierno desgranó su propuesta en diez puntos, sin especificar plazos ni dotación económica concreta. Las medidas son las siguientes:

  1. Creación de una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias.

  2. Constitución de fondos permanentes estatales y autonómicos para prevención y reconstrucción.

  3. Refuerzo de los medios técnicos y humanos para la lucha contra incendios.

  4. Implantación de un modelo de gestión forestal adaptado al cambio climático.

  5. Estrategia Nacional de Resiliencia Hídrica.

  6. Creación de una red estatal de refugios climáticos.

  7. Reconocimiento del papel esencial del mundo rural.

  8. Fomento de una cultura cívica de prevención y reacción ante emergencias.

  9. Aceleración de la transición ecológica.

  10. Promoción de la agroforestería como técnica de adaptación climática.

El anuncio ha llegado tras un verano marcado por grandes incendios forestales, olas de calor y protestas del sector agrario. Sánchez aseguró que el Gobierno movilizó 3.400 efectivos de la UME, 26.000 agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, 650 brigadistas forestales y 300 efectivos europeos para atender estas emergencias.

Responsabilidades cruzadas y reproches implícitos

Durante su comparecencia, Sánchez aludió a los factores que, a su juicio, han agravado la situación. En primer lugar, criticó una “política de prevención claramente insuficiente” en algunas comunidades, sin citarlas directamente, pero en clara alusión a regiones gobernadas por el Partido Popular. En segundo lugar, habló de una “gestión territorial inadecuada”, con montes abandonados, falta de cortafuegos y despoblación rural. Y, por último, apeló a la “emergencia climática global” como tercer factor de peso.

En todo caso, el presidente no mencionó la demora de su propio Ejecutivo en reaccionar ante los incendios de este verano, ni abordó las críticas que ha recibido por sus ausencias durante momentos críticos, como las vacaciones en La Mareta mientras varias autonomías lidiaban con fuegos descontrolados.

Silencio frente a las propuestas de la oposición

La intervención del presidente ha sido interpretada por diversos sectores como una respuesta a la creciente presión social y política por la gestión climática y territorial del Gobierno. Sin embargo, Sánchez no hizo mención alguna a las propuestas formuladas por el Partido Popular, ni tampoco a los datos de pérdida de voto rural reflejados en encuestas recientes.

Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, propuso el pasado lunes 50 medidas concretas para afrontar la crisis climática y reforzar el papel del campo español, entre ellas el impulso al regadío sostenible, ayudas directas al sector agrícola, mejora de las infraestructuras hidráulicas y coordinación efectiva entre administraciones. Ninguna de esas propuestas ha sido aún contestada oficialmente.

El arranque del curso político ha mostrado a un presidente que intenta recuperar la iniciativa tras un verano complicado por incendios, crisis diplomáticas y escándalos judiciales en su entorno. Sin embargo, su propuesta climática ha sido recibida con escepticismo tanto por la oposición como por sectores agrarios, que consideran que se necesita menos propaganda y más ejecución.

A falta de detalles sobre el calendario de aplicación, presupuesto, coordinación entre niveles institucionales y mecanismos de control, el pacto por el clima de Pedro Sánchez parece, por ahora, una declaración de intenciones más que una política operativa.

Comentarios