Cuenta atrás para el PSOE: Ábalos y Koldo se juegan la libertad y el silencio
Apenas 24 horas separan a José Luis Ábalos y Koldo García del momento más crítico de su situación judicial. Este jueves ambos deberán presentarse ante el Tribunal Supremo para comparecer ante el magistrado Leopoldo Puente en una vistilla decisiva que podría derivar en su ingreso inmediato en prisión provisional por la trama de las mascarillas. La posibilidad de que abandonen el edificio en un furgón de la Guardia Civil rumbo a Soto del Real es hoy más real que nunca.
Un escenario inédito: 24 y 19 años y medio de cárcel sobre la mesa
La Fiscalía Anticorrupción, en su escrito de acusación, solicita 24 años de prisión para Ábalos y 19 años y medio para Koldo, las dos figuras centrales de la trama. Estas elevadas penas son, precisamente, el principal motivo por el que el juez Puente podría ordenar la prisión provisional: garantizar su presencia en el juicio, previsto para el primer semestre del próximo año.
Las acusaciones populares, encabezadas por el PP, ya han pedido formalmente la medida. Todo apunta a que Anticorrupción respaldará esa postura, dado que fue el propio fiscal jefe, Alejandro Luzón, quien solicitó la revisión urgente de las cautelares tras presentar el escrito de acusación.
La advertencia previa del juez Puente: “el riesgo resulta creciente”
En su última comparecencia, tanto Ábalos como Koldo se acogieron a su derecho a no declarar. Entonces, el magistrado decidió no enviarles todavía a prisión, pero dejó una advertencia clara:
«El riesgo de que el investigado pudiera sustraerse a la acción de la justicia resulta creciente… conforme se aproxima la fecha de celebración del juicio oral».
La advertencia cobra ahora un nuevo peso: las peticiones de pena ya no son hipotéticas, sino firmes.
Ábalos llegó a reconocer ante una reportera de Antena 3 que tiene «miedo» a dormir este jueves en la cárcel. Koldo, aún más previsor en su última cita, acudió al Supremo con una mochila con ropa y enseres, preparado para un ingreso inmediato.
Actualmente, ambos están sometidos a medidas cautelares: retirada de pasaporte, prohibición de salir de España y comparecencias quincenales. El juez decidirá si las mantiene, las endurece o decreta prisión.
Temor en el PSOE a un giro inesperado: “pueden colaborar con la Justicia”
La decisión del juez no solo tiene impacto penal, sino un fuerte componente político. En el PSOE cunde la inquietud: temen que la presión judicial empuje a Ábalos y Koldo a comenzar a colaborar con la Justicia, aportando información sensible que pueda salpicar al partido y al propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La preocupación no es infundada. En las últimas horas, Koldo —cuya afición por grabar conversaciones y acumular información comprometedora es conocida— ha confirmado públicamente la información de El Español sobre una supuesta reunión en mayo de 2018 en un caserío vasco entre Sánchez, Santos Cerdán y Arnaldo Otegi para negociar la investidura. Que Koldo señale directamente al presidente y al secretario de Organización ha encendido todas las alarmas en Ferraz.
Ábalos denuncia presión y “estrategia premeditada” de la Fiscalía
El exministro ha cargado en X contra el escrito de Anticorrupción, calificándolo de «una vuelta de tuerca más en la espiral de indefensión». Según Ábalos, el Ministerio Público ha actuado con una «estrategia premeditada de presión» al rechazar todas sus pruebas, impedirle el acceso completo al material de la causa y atribuirle una «exagerada reclamación de delitos y penas adobada con una estratégica petición de vistilla».
A su juicio, la intención es «forzar una conformidad» ante la falta de «evidencias reales» que sostengan la acusación. Una interpretación que contrasta con la contundencia de la Fiscalía y de los informes policiales que sustentan la causa.
Una decisión que puede alterar la legislatura
La vistilla de este jueves no es solo un trámite judicial: es un acontecimiento que puede tener consecuencias directas en el tablero político nacional.
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Si el juez decreta prisión, la tensión en el Gobierno y en el PSOE se disparará.
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Si mantiene las cautelares, las acusaciones previsiblemente recurrirán.
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Si las endurece, el escenario para ambos investigados seguirá complicándose.
A 24 horas del momento clave, la sensación es inequívoca: tanto Ábalos como Koldo afrontan su situación más crítica, y el futuro del caso —y posiblemente de la propia estabilidad del Ejecutivo— puede cambiar en cuestión de minutos.