Crisis total en el PSOE: acusaciones cruzadas y vacío de liderazgo
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. A la fractura interna provocada por el declive electoral, se suma ahora una oleada de acusaciones por acoso sexual y laboral, un canal de denuncias colapsado por quejas anónimas, y una dirección debilitada por la pérdida de control de sus principales federaciones territoriales.
En el epicentro del problema se encuentra el canal de denuncias activado por Ferraz tras el escándalo del caso Salazar, que expuso la ineficacia de los protocolos internos para abordar el acoso sexual. Según fuentes del propio partido, este mecanismo está “saturado” por denuncias de todo tipo, muchas de ellas impulsadas por enfrentamientos internos entre militantes y cuadros orgánicos.
Fuego cruzado y vacío de liderazgo
Las acusaciones contra cargos del partido se han multiplicado en las últimas semanas y, según apuntan dirigentes consultados por El Mundo, muchas de ellas se utilizan como herramientas en las guerras intestinas. La imputación por corrupción de José Luis Ábalos y Santos Cerdán, y la falta de autoridad de su sucesora, Rebeca Torró, han abierto un vacío de poder en Ferraz que está siendo aprovechado por diversas facciones.
En Sevilla, una denuncia por acoso laboral contra un miembro del gabinete del presidente de la Diputación, Javier Fernández, ha encendido las alarmas. Aunque el expediente interno se cerró sin constatar discriminación, la denunciante ha llevado el caso a los tribunales. Desde el partido se sospecha que detrás hay un intento de desestabilización vinculado a las luchas por el control del PSOE sevillano, en pleno debate sobre el «postsanchismo».
Valencia: tensión en Almussafes
En Valencia, el caso del alcalde de Almussafes, Toni González, ha tensado las costuras del socialismo valenciano. González, cercano a Ábalos y alineado con Carlos Fernández Bielsa en las primarias provinciales, ha sido acusado por una militante de acoso laboral y sexual. Aunque ha sido suspendido de militancia, se niega a abandonar la alcaldía, desafiando a la dirección de Diana Morant.
El conflicto ha obligado al partido a nombrar una gestora en el municipio. Si los concejales socialistas no designan un nuevo alcalde, también podrían ser suspendidos, lo que dejaría al partido sin representación en una localidad clave. Mientras tanto, Ens Uneix, el partido del exsocialista Jorge Rodríguez, suena como posible destino del alcalde, lo que incrementa el nerviosismo interno.
Galicia: caos organizativo y denuncias en cadena
En Galicia, el estallido de varias denuncias contra altos cargos, como el presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, ha desatado una cascada de manifestaciones de protesta internas. Más de 500 militantes y cargos han firmado un manifiesto que critica con dureza el rumbo del PSdeG.
En Ourense, el alcalde de Barbadás ha sido denunciado por acoso laboral, y en La Coruña, la alcaldesa Inés Rey y su segundo, José Manuel Lage, también han sido señalados. La propia Rey ha atribuido las acusaciones a “ajustes de cuentas políticos” de antiguos miembros de su equipo, que no fueron renovados en las listas electorales. La dirección gallega ha convocado una reunión extraordinaria para el 10 de enero.
María Jesús Montero defiende el cambio cultural
Desde la Ejecutiva del PSOE se defiende que estas tensiones son parte de un proceso necesario para transformar la cultura interna del partido. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, aseguró en Andalucía que “gracias al PSOE se va a desterrar el machismo de la política”. Montero, también secretaria general del PSOE andaluz y candidata a la Junta en 2026, subrayó que el partido ha dicho “basta” a los comportamientos de acoso y trato irrespetuoso hacia las mujeres.
El PSOE llega al final de 2025 sumido en un clima de desconfianza, guerra interna y cuestionamiento de liderazgos, mientras los canales formales de denuncia son utilizados como arma en batallas políticas locales y federales. A la espera de nuevas decisiones judiciales y de la respuesta de Ferraz, el partido se adentra en un incierto año electoral marcado por la división.