política

Borja Sémper anuncia que padece cáncer y afrontará un tratamiento “exigente”

Borja Sémper, portavoz del Partido Popular, ha anunciado este lunes, con una sinceridad cruda y voz entrecortada, que ha sido diagnosticado con un tumor cancerígeno
Borja Sémper, portavoz del Partido Popular. / x
Borja Sémper, portavoz del Partido Popular. / x

Con una mezcla de serenidad política y emoción contenida, Borja Sémper, uno de los rostros más reconocibles del centro-derecha español, ha puesto este lunes un paréntesis humano en la escena política nacional. El dirigente vasco ha comunicado que padece un cáncer detectado en fase muy incipiente, que exigirá un tratamiento médico riguroso y que implicará cambios significativos en su agenda pública.

No tiene que ver con la política”, comenzó diciendo Sémper, al término de la rueda de prensa del Comité de Dirección del Partido Popular. Su tono cambió. Sus palabras, cuidadosamente medidas, comenzaron a salir con la dificultad que impone lo íntimo, lo difícil de nombrar: “Llevo días intentando encontrar las palabras, no está siendo fácil”.

El tumor fue localizado gracias a un chequeo rutinario. “Hace unos días, me detectaron un tumor cancerígeno que me obliga a iniciar un tratamiento exigente, como hacen tantos miles de españoles cada año”, explicó. La enfermedad, aunque en un estadio temprano, requerirá intervenciones que afectarán tanto a su salud física como a su visibilidad mediática.

“Mi físico cambiará, eso es lo de menos. Mi presencia pública también se verá reducida”, puntualizó, con esa mezcla de estoicismo vasco y honestidad política que le caracteriza.

El político confirmó que las perspectivas médicas son optimistas, y agradeció el apoyo incondicional de su familia, amigos y compañeros de partido. “Este diagnóstico ha alterado profundamente mi vida personal. En lo profesional, espero que lo haga lo menos posible”, reconoció.

Consciente del eco mediático que genera cualquier vacío en la escena política, Sémper decidió adelantarse a los rumores: “Prefiero contarlo yo, antes de que otros lo cuenten mal”. La transparencia, en esta ocasión, ha sido también un escudo.

Y terminó con una frase que mezcla la crudeza del momento con la suerte del diagnóstico precoz:

Ha sido una inmensa suerte, dentro de la jodienda que esto supone, que se haya detectado en fase tan primigenia”.

La política española, en tiempos de bronca permanente, ha encontrado en este gesto una lección de humanidad serena, de coraje sin aspavientos y de veracidad necesaria.

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