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Belarra sostiene que la ocultación del caso Monedero fue por el deseo de las víctimas y defiende que Podemos actuó bien

Irene Montero y Ione Belarra han defendido la postura de Podemos frente a las acusaciones de violencia sexual contra Monedero, asegurando que se actuó para proteger la privacidad de las víctimas
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, tras atender a los medios de comunicación. / Carlos Luján
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, tras atender a los medios de comunicación. / Carlos Luján

La primera intervención pública de Ione Belarra, líder de Podemos, tras las denuncias de acoso sexual contra el cofundador del partido Juan Carlos Monedero, ha dejado más preguntas que respuestas. La dirigente morada ha defendido su actuación al asegurar que actuaron conforme al deseo de las víctimas, quienes pidieron «discreción y anonimato», pero ha eludido detallar los protocolos que asegura que aplicaron para manejar la situación.

En sus declaraciones, Belarra argumentó que el partido cumplió con lo solicitado por las mujeres denunciantes, priorizando su privacidad y anonimato. Aseguró que, tan pronto como el partido tuvo conocimiento de las denuncias, se apartó a Monedero de sus actividades públicas en Podemos, una medida que considera suficiente para garantizar el respeto a las víctimas.

Ione Belarra explicó que la formación no tuvo conocimiento de las acusaciones de violencia sexual contra Monedero hasta septiembre de 2023, aunque se ha desmentido la versión de la líder de Podemos. Según informa elDiario.es, la primera denuncia llegó a la cúpula de Podemos en 2016. A pesar de esta contradicción, Belarra ha insistido en que fue en 2023 cuando tomaron la decisión de apartar a Monedero de su rol dentro del partido, tras recibir los testimonios de las denunciantes.

Sin embargo, no ha explicado en qué consisten esos protocolos de actuación interna que asegura que fueron activados, ni por qué Monedero no fue suspendido de militancia, permitiéndole seguir participando en los órganos de decisión del partido.

Cuando los periodistas cuestionaron la falta de transparencia, Belarra adoptó un tono defensivo y recriminó a la prensa por centrar la atención en las denuncias en lugar de en las víctimas. “Las víctimas nos pidieron discreción y anonimato, y la única forma de actuar fue la que tomamos”, subrayó, insistiendo en que se había dado “máxima prioridad” a la protección de las denunciantes. La líder de Podemos añadió que los medios no estaban teniendo en cuenta a las mujeres y que, al contrario, estaban “poniendo en segundo plano” su bienestar.

Belarra también aprovechó la ocasión para lanzar una crítica velada a los medios, sugiriendo que se trataba de una “campaña contra Podemos”. “Siempre hay ganas de contar que siempre Podemos todo mal”, dijo, justificando la respuesta de su partido y recalcando que para ellos la seguridad de las mujeres es una prioridad absoluta.

En cuanto al procedimiento en curso, Belarra indicó que el caso sigue abierto y que, si las víctimas deciden continuar con él, la Comisión de Garantías de Podemos actuará según sus deseos. Sin embargo, no respondió a la pregunta clave sobre por qué Monedero fue permitido seguir participando en la vida interna del partido durante el proceso.

Finalmente, Belarra se quejó de lo que considera una “Justicia patriarcal asquerosa” y defendió la postura de Podemos de respetar los tiempos y procesos de las víctimas. Pero, en lugar de ofrecer detalles claros sobre las decisiones internas y los protocolos a seguir, la líder de Podemos centró su discurso en criticar el tratamiento mediático del caso, y en defender la actitud del partido, sin dar explicaciones convincentes de las acciones concretas tomadas en relación al caso Monedero.

Por su parte, la exministra de Igualdad, Irene Montero, también ha defendido la postura de la formación, argumentando que la prioridad fue dar respuesta a las mujeres afectadas y garantizar que Podemos sea un espacio seguro para ellas. Además, Montero ha remarcado que los procedimientos internos están diseñados para que las víctimas puedan tomar la iniciativa y decidir si desean proceder con las denuncias, garantizando en todo momento su confidencialidad.

Juan Carlos Monedero, quien no ocupa un puesto en la dirección de Podemos desde 2015 pero sigue siendo militante, está siendo investigado por la Universidad Complutense de Madrid tras recibir una denuncia de acoso sexual por parte de una alumna. Aunque su situación en Podemos es incierta, Belarra no descartó la posibilidad de suspenderlo de militancia dependiendo de cómo avance el procedimiento. Aclaró que el proceso está abierto y que cualquier mujer que quiera presentar una denuncia o testimonio puede hacerlo de manera confidencial.

La polémica sobre cómo Podemos gestionó el caso también ha implicado a otras formaciones políticas. Belarra ha criticado a Sumar por la gestión de casos relacionados con otros miembros de su espacio, marcando distancias con su manera de actuar, especialmente tras la polémica en torno a Íñigo Errejón.

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