crisis migratoria

Aumenta la presión migratoria en Ceuta tras la regularización anunciada por Sánchez

La Guardia Civil ha alertado de un repunte de la presión migratoria en la frontera de Ceuta en las últimas semanas, coincidiendo en el tiempo con la regularización anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez y con el deterioro de varios tramos del vallado
La frontera de Ceuta atraviesa un nuevo episodio de tensión migratoria tras la regularización impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. / EP
La frontera de Ceuta atraviesa un nuevo episodio de tensión migratoria tras la regularización impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. / EP

La frontera de Ceuta atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos meses. La Guardia Civil ha alertado de un repunte de la presión migratoria en el perímetro fronterizo, coincidiendo con la reciente regularización anunciada por el Gobierno y con el deterioro de varios tramos del vallado, dañados por las últimas borrascas que han azotado el Estrecho de Gibraltar. Una combinación de factores que ha facilitado los saltos y ha puesto en evidencia las carencias estructurales del sistema de control, según publica The Objective.

Fuentes del Instituto Armado denuncian que la caída de partes del doble vallado ha permitido que los inmigrantes irregulares consigan trepar la frontera en apenas 30 segundos, dejando sin margen de reacción a los agentes. Las fuertes rachas de viento y las lluvias persistentes han contribuido además a reducir la visibilidad, lo que favorece los cruces sin ser detectados. «La infraestructura está agotada y la vigilancia, desbordada», advierten desde la Benemérita.

Este aumento de la presión se ha traducido en la entrada irregular de cerca de 200 personas durante los dos últimos fines de semana, según datos de la Policía Nacional de Ceuta. Los inmigrantes aprovechan las condiciones meteorológicas adversas para ocultarse en zonas boscosas y montes próximos en Marruecos, desde donde esperan el momento propicio para saltar la valla o acceder por vía marítima.

La Guardia Civil estima que actualmente hay entre 800 y 1.000 inmigrantes subsaharianos aguardando en el lado marroquí para intentar cruzar a territorio español. Aunque la gendarmería marroquí realiza batidas periódicas, estas son consideradas insuficientes por los agentes españoles. Mientras tanto, la capacidad de acogida de Ceuta se encuentra al límite: más de 500 menores están repartidos en distintos centros y más de 700 adultos permanecen en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Oficialmente, el Instituto Armado no vincula directamente el pico de llegadas de la última semana con la regularización masiva anunciada por el Ejecutivo, que prevé conceder permisos de residencia a entre 500.000 y 800.000 extranjeros sin papeles. Sin embargo, fuentes de Información de la Guardia Civil reconocen que se espera un efecto llamada, alimentado por los movimientos detectados en las principales rutas migratorias.

En este contexto, las redes sociales, especialmente TikTok, se han convertido en un factor clave. Agentes especializados monitorizan cientos de vídeos en los que jóvenes inmigrantes retransmiten su periplo hacia Ceuta, desde países como Argelia, Senegal o Mauritania. «Hay imágenes de grupos enteros caminando hacia Marruecos. Ese contenido genera un efecto multiplicador», explican fuentes policiales. La ruta Argelia–Marruecos–Ceuta es utilizada por ciudadanos de Malí, Guinea, Costa de Marfil, Ghana, Nigeria o Burkina Faso, entre otros.

Desde el inicio del año, 426 personas han accedido por vía terrestre a Ceuta, lo que supone un incremento del 378,7 % respecto al mismo periodo de 2025, según datos del Ministerio del Interior. Pese a ello, los efectivos desplegados siguen siendo los mismos y no se contempla, por ahora, la activación del Ejército, una reclamación recurrente entre los agentes destinados en la ciudad autónoma.

Paralelamente, la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha denunciado el colapso del vallado, que califica de «obsoleto y estructuralmente deteriorado». La organización critica las reparaciones parciales y exige una reforma integral del perímetro. Según la AUGC, elementos como las mallas antitrepa o los peines invertidos han demostrado ser ineficaces, ya que los inmigrantes utilizan herramientas artesanales, como garfios, para superarlos con facilidad.

Además, el sistema tecnológico presenta fallos graves: los sensores de vibración no se activan correctamente debido a los parches acumulados en la estructura, lo que impide que los avisos lleguen a tiempo a la Central Operativa de Servicios (COS). En definitiva, un sistema que, según los agentes, falla cuando más se necesita, en un momento de máxima tensión en la frontera sur.

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