Comité Federal del PSOE

Antonio Hernando, nuevo eje de control en el PSOE tras la crisis del caso Cerdán

La reconfiguración interna del partido consuma el regreso del zapaterismo con Hernando como figura tutelar

Antonio Hernando, ex portavoz parlamentario. / EP
Antonio Hernando, ex portavoz parlamentario. / EP

En un momento de aguda inestabilidad interna para el Partido Socialista, marcado por la renuncia de Santos Cerdán, el encarcelamiento preventivo del mismo y la salida forzada de Paco Salazar por acusaciones de acoso sexual, Pedro Sánchez ha optado por un movimiento de consolidación interna: Antonio Hernando, ex portavoz parlamentario, ha sido designado como nuevo miembro de la dirección federal del PSOE, concretamente en la Secretaría de Organización, bajo el liderazgo formal de Rebeca Torró.

La elección de Hernando, figura experimentada y con una amplia trayectoria dentro del aparato socialista, ha sido interpretada en círculos del partido como una forma de supervisión y tutela indirecta sobre la nueva estructura, más joven y debilitada tras la purga reciente. La proximidad política entre Hernando y la propia Torró refuerza esta lectura: ambos han compartido alineamientos anteriores y una visión organizativa heredada del zapaterismo y del modelo de gestión de Pepe Blanco, del que Hernando fue discípulo directo.

“Acento toma Ferraz”: la impronta de una consultora en la cúpula socialista

La reaparición de Hernando en un puesto estratégico del partido ha traído consigo reminiscencias directas de su paso por la consultora de asuntos públicos Acento, fundada junto a Blanco. Aunque Hernando vendió su participación en la firma en 2021 para integrarse en el Gabinete de la Presidencia, la huella de Acento persiste también a través de su esposa, Anabel Mateo, actual secretaria adjunta de Coordinación Territorial del PSOE y antigua consultora senior de esa misma empresa.

Según fuentes internas citadas por The Objective, existe un creciente malestar en ciertos sectores del partido, que perciben la nueva estructura como una concentración de poder en torno a una misma red de afinidades políticas y personales, lo que ha llevado a que, en tono irónico y con evidente preocupación, se hable de que “Acento ha tomado Ferraz”.

La simultaneidad en los cargos de Hernando y Mateo, así como su coincidencia con otras figuras afines al zapaterismo como Óscar López, ha sido interpretada por sectores críticos como un cambio de modelo: de la centralidad sanchista al reequilibrio hacia una vieja guardia reformulada, con nexos en la administración, la consultoría y la estrategia gubernamental.

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