Las altas temperaturas se cobran otras dos vidas, en Plasencia y otro en Córdoba
Extremadura y Andalucía vuelven a teñirse de luto por el impacto de las altas temperaturas. Este fin de semana, un pescador de 70 años falleció en Plasencia mientras practicaba su afición en el río, y en La Rambla (Córdoba) murió el exconcejal socialista Manuel Ariza Serrano tras desplomarse durante un paseo. Con estos casos, ya son cuatro las muertes confirmadas este verano en Extremadura a causa del calor sofocante, en un año en el que la AEMET mantiene activa la alerta naranja en buena parte del país.
El caso de Plasencia: un vecino muy querido
El Servicio Extremeño de Salud (SES) confirmó el fallecimiento de Pedro Díaz, un hombre de 70 años que ingresó en el Hospital Virgen del Puerto de Plasencia tras sufrir los efectos del calor mientras pescaba. Propietario de una relojería en la calle Talavera, era además miembro de la Unión de Pescadores de Plasencia, que lo despidió con un emotivo mensaje: “Te fuiste haciendo lo que más te gustaba, pescar. Ejemplo de lucha y sacrificio para todos nosotros”.
El alcalde Fernando Pizarro también le dedicó unas palabras: “Se nos fue haciendo una de las muchas cosas que amaba, pescando con sus amigos y compañeros con los que tantos concursos disfrutó”.
Este fallecimiento se suma a otros dos registrados este verano en Extremadura: el de un varón de 67 años en julio (también del Área de Salud de Plasencia) y otro de 85 años en agosto en el Área de Salud de Badajoz.
Córdoba: conmoción en La Rambla
El cuarto caso se produjo en la localidad cordobesa de La Rambla, donde falleció el exconcejal del PSOE Manuel Ariza Serrano mientras paseaba por un camino del municipio. El Ayuntamiento lamentó profundamente la pérdida, trasladando el pésame a su familia, amigos y compañeros de la Agrupación Socialista local, y pidió “máxima precaución ante el extremo calor”.
Recomendaciones sanitarias
El SES advierte que la exposición prolongada a altas temperaturas puede ocasionar desde mareos, calambres, cefaleas y deshidratación hasta un golpe de calor, el cuadro más grave, que puede provocar daño multiorgánico, convulsiones o incluso coma.
Las personas mayores, menores de 4 años, embarazadas y enfermos crónicos son los más vulnerables a los efectos del calor. Por ello, las autoridades sanitarias insisten en seguir unas pautas básicas:
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Evitar el sol en las horas centrales del día.
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Beber líquidos con frecuencia, incluso sin sed, priorizando agua y zumos naturales.
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No abusar de alcohol ni comidas copiosas.
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Refrescarse con regularidad y permanecer en lugares ventilados.
Una emergencia climática que se agrava
Las muertes por calor se convierten en un síntoma político y social de la urgencia climática que atraviesa el país. Con temperaturas que superan los 40 grados en numerosas localidades de Extremadura y Andalucía, el debate sobre la adaptación a las olas de calor se hace cada vez más presente en la agenda pública.
Lo que para algunos es solo un verano más tórrido, para otros supone una cuestión de vida o muerte. La tragedia de Plasencia y La Rambla recuerda, una vez más, que el calor extremo mata, y que la prevención no es una opción: es una necesidad vital.