ADIF admite la dificultad para aclarar las causas del accidente de Adamuz
Técnicos de ADIF consideran que será complejo determinar las causas concretas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas hace tres semanas, al tratarse de un siniestro provocado por una concurrencia de factores y no por un único fallo aislado. Entre los elementos señalados figuran el estado de la infraestructura, las condiciones climáticas y las características de las máquinas implicadas.
Aunque las primeras hipótesis apuntan a la rotura de una soldadura en la vía, los expertos consultados advierten de que este tipo de accidentes solo se producen cuando confluyen múltiples circunstancias. En este sentido, subrayan que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) tendrá complicado identificar un origen único del descarrilamiento.
Desde ADIF insisten en que el ferrocarril sigue siendo un medio de transporte seguro, pero reconocen que la falta de mantenimiento continuado de la infraestructura ha incrementado los riesgos. A ello se suma el aumento del tráfico ferroviario diario y el peso de los trenes, especialmente tras la liberalización del sector, que ha multiplicado el número de operadores privados circulando por las mismas vías.
Los técnicos también apuntan a posibles deficiencias en el mantenimiento de los trenes, así como a factores externos como la climatología, que pudieron influir en la rotura del carril. Además, señalan que el ligero retraso que acumulaba el convoy pudo alterar las condiciones habituales de circulación, un escenario cada vez más frecuente en la red ferroviaria.
La CIAF abrió un expediente horas después del siniestro y trabaja en la elaboración de un informe preliminar, aunque fuentes del organismo reconocen que será difícil cumplir el plazo inicial de un mes. El accidente se produjo cuando los dos últimos coches de un tren de alta velocidad Iryo, que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid, descarrilaron e invadieron la vía contraria, por la que circulaba un Alvia.
Las investigaciones se centran en una soldadura ejecutada en mayo de 2025, en un tramo que había sido renovado parcialmente, pero que conservaba secciones antiguas. Pese a que el Ministerio de Transportes habló inicialmente de una reforma integral de la línea Madrid-Sevilla, los investigadores sostienen que las actuaciones se concentraron principalmente en los desvíos de Adamuz.
La documentación técnica sobre la soldadura y sus inspecciones visuales, geométricas y dinámicas se ha convertido en una pieza clave de la investigación. Sin embargo, solo el 30 % de las soldaduras de este tramo recibió una doble supervisión, una circunstancia que ha generado críticas internas. Además, un informe oficial reconoce que la zona del accidente ha registrado 70 incidencias desde 2021, aunque solo una fue catalogada como avería de vía.
Los técnicos de ADIF reclaman que el informe de la CIAF sirva para reforzar las medidas de control y seguridad, aunque muestran escaso optimismo sobre sus conclusiones. Recuerdan el precedente del accidente de Angrois, cuyas recomendaciones siguen en gran parte sin aplicarse más de una década después, y que fue cuestionado por la Agencia Ferroviaria Europea por centrarse en responsabilidades individuales y obviar fallos estructurales.
En este contexto, los expertos temen que la investigación del accidente de Adamuz acabe cerrándose sin esclarecer plenamente los factores que provocaron uno de los siniestros ferroviarios más graves de los últimos años.