Abascal abandona el Congreso tras llamar “indecente, corrupto y traidor” a Sánchez: “No pienso seguir escuchando sus mentiras”
La sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados ha vivido este miércoles uno de sus momentos más tensos y simbólicos de la legislatura. El líder de Vox, Santiago Abascal, ha abandonado el hemiciclo tras un durísimo cara a cara con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ha acusado de encabezar “una estructura de poder sustentada en la corrupción, la mentira y la traición institucional”.
“Es usted un indecente, un corrupto y un traidor. Y no me voy a quedar a escuchar sus embustes ni un minuto más”, ha sentenciado Abascal antes de marcharse entre murmullos, protestas y aplausos contenidos en la bancada de la derecha.
El gesto no ha sido menor: ha simbolizado el hastío y la ruptura total de cualquier posibilidad de interlocución con el Ejecutivo por parte de Vox, justo cuando el clima político vive uno de sus momentos más crispados tras la cadena de escándalos que rodean al entorno más íntimo del presidente del Gobierno.
“¿Cuánto dinero ha ido al clan del Peugeot?”
Abascal, que ha intervenido tras el tenso intercambio entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo —marcado por gritos de “¡Dimisión!” desde las filas del PP y una reprimenda de la presidenta del Congreso, Francina Armengol—, ha lanzado una batería de acusaciones contundentes:
“¿Ha desayunado esta mañana, señor Sánchez?”, comenzó con ironía, antes de elevar el tono:
“¿Cuánto dinero de los españoles ha ido a parar a su hermano, a su mujer, al clan del Peugeot, a su partido y a empresarios corruptos? ¿Cuánto se ha desviado por las cloacas de las tramas que le rodean?”
La referencia al "clan del Peugeot" alude a aquellos que acompañaron a Sánchez en su célebre gira de 2017 para recuperar el liderazgo del PSOE, entre ellos José Luis Ábalos, Santos Cerdán o Koldo García. Una escapada política que, para Abascal, ha degenerado en “una maquinaria clientelar”.
“Mientras su entorno robaba, los españoles pagaban impuestos para que algunos se los gastaran en putas”, espetó, sin ambages.
“No pienso tolerar su chulería”
La intervención de Abascal no fue solo un discurso: fue una escena. Un gesto premeditado y potente de retirada en pleno debate parlamentario. El líder de Vox cerró su intervención con una despedida amarga:
“No aguanto más el modo en que miente y humilla a los españoles. No pienso quedarme a tolerar su chulería. No volveré a este hemiciclo para escucharle hasta que este país recupere la dignidad política”.
El episodio ha provocado un nuevo estallido de tensión en la Cámara, reflejo de un momento político extremadamente frágil, con el Ejecutivo bajo el foco judicial, cercado por casos que salpican a familiares, exministros, altos cargos del PSOE y al propio núcleo de confianza del presidente.
Sánchez contraataca: “Ustedes traen odio”
Pedro Sánchez, en su turno de réplica, ha respondido sin inmutarse al abandono de Abascal. Con un tono contenido, ha lamentado que Vox “solo traiga odio” al Congreso.
“No hay ninguna sentencia contra esta administración”, ha defendido. “Hay tres exmilitantes del PSOE investigados, y el resto es hipocresía cum laude de la ultraderecha”.
La bancada socialista ha aplaudido con fuerza, cerrando filas con el presidente, mientras la oposición recriminaba al Gobierno su estrategia de minimizar el deterioro institucional y los vínculos del Ejecutivo con los escándalos.
Feijóo sugiere moción de censura
Minutos antes, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, había acusado al presidente de liderar “el Gobierno más caro, inútil y corrupto de la democracia” y dejó abierta la puerta a una moción de censura. Sánchez le respondió retándolo directamente: “Si creen que tienen mayoría, preséntenla”.
La jornada ha servido para escenificar la ruptura absoluta del clima parlamentario. Las peticiones de dimisión, los gritos, la salida de Abascal, y la actitud desafiante de Sánchez anticipan semanas de alta tensión en el Congreso.
La fotografía más potente del día no ha sido un apretón de manos ni un debate tenso: ha sido la espalda de Abascal marchándose del hemiciclo, dejando tras de sí un silencio denso y una certeza política: la descomposición institucional del momento actual ya ha entrado en escena a cámara lenta, pero de forma imparable.