Más gasto, menos bienestar: los mayores pagan la factura del descontrol público
España afronta 2026 con más gasto social que nunca, pero con menos resultados visibles: pensiones que apenas cubren la inflación y programas como el Imserso al borde del colapso
España afronta un escenario económico en 2026 marcado por el aumento constante del gasto público en diversas áreas sensibles: las pensiones, los programas sociales para mayores y los estudios financiados con fondos estatales. A esta situación se suma el contexto de alta deuda, con advertencias de agencias de calificación y bancos que reducen su exposición a bonos públicos.
Revalorización de pensiones en 2026: subidas moderadas y reformas en marcha
El sistema de pensiones español experimentará en 2026 una subida aproximada del 2,6% vinculada al IPC medio registrado entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025. Este incremento afectará a todas las prestaciones contributivas, mientras que las pensiones mínimas, no contributivas y de viudedad con cargas familiares registrarán subidas superiores con el objetivo de aproximarse a los umbrales europeos de protección social.
Entre las cuantías estimadas, la pensión media de jubilación superará los 1.540 euros mensuales, mientras que las pensiones máximas rondarán los 3.355 euros. También se refuerzan las prestaciones para personas con cónyuge a cargo y las pensiones mínimas individuales.
A partir de este año entran en vigor varias reformas clave: un nuevo método dual de cálculo para la base reguladora, cambios en la edad de jubilación (que será de 66 años y 10 meses si no se alcanza el mínimo de 38 años y 3 meses cotizados) y un incremento del gasto público previsto en más de 6.000 millones de euros.
Turismo social tensionado: menos plazas, más demanda y problemas en el modelo del Imserso
A la presión presupuestaria se suma la nueva temporada del programa de viajes del Imserso, que arranca con menos plazas disponibles (879.213 frente a 886.269 el año anterior) y casi 4 millones de mayores acreditados para optar a ellas. En esta campaña se incorpora una tarifa plana de 50 euros para los pensionistas con rentas más bajas, una medida que busca reforzar el envejecimiento activo en los sectores más vulnerables.
El sistema, sin embargo, presenta problemas estructurales. La participación de hoteles ha disminuido notablemente, especialmente en regiones como la Comunidad Valenciana, donde la oferta ha caído por debajo del 50% según el sector hotelero. Esto ha generado dificultades de acceso para quienes viajan solos o buscan destinos concretos.
Además, muchas de las instalaciones no están adaptadas a las necesidades físicas o de movilidad de los mayores, lo que reduce la eficacia del programa como herramienta de integración social.
Gasto en informes ideológicos: miles de euros públicos para documentos con escaso impacto
La ejecución presupuestaria del Gobierno también ha sido cuestionada tras conocerse que millones de euros se han destinado a informes encargados por distintos ministerios que apenas han sido consultados por la ciudadanía. Documentos como el estudio Mujeres en la transición ecológica 2025 (39.943 €) o Desperdicio alimentario en España 2024 (259.120 €) han registrado cifras de descarga marginales.
Otros trabajos, como Impacto de los abusos sexuales en el cine o Brecha digital de género 2024, también muestran un escaso retorno en términos de impacto social, pese al elevado coste de producción.
Estas prácticas han sido criticadas por falta de eficiencia y por generar una carga presupuestaria que no se corresponde con su utilidad pública, especialmente en un contexto de incertidumbre fiscal.
Alerta financiera: la banca reduce su exposición a la deuda pública
Mientras el gasto crece, la deuda pública española ha superado los 1,69 billones de euros, lo que equivale al 103,4% del PIB. En paralelo, los bancos han comenzado a reducir sus posiciones en deuda del Estado, acumulando dos meses consecutivos de desinversión, una tendencia no vista desde hace dos años.
Entidades como CaixaBank ya han advertido que, sin medidas de ajuste fiscal, la prima de riesgo podría repuntar, lo que elevaría los costes de financiación del Estado. Las agencias de calificación han señalado la falta de avances en la consolidación fiscal y reclaman mayor disciplina presupuestaria para evitar un deterioro de la solvencia soberana.