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Hacienda hará tributar por primera vez a pensionistas y parados que cobren el SMI

Una enmienda a una ley de tráfico esconde un cambio clave en el IRPF que obligará a millones de ciudadanos a declarar y adelantar pagos al Estado

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / Francisco J. Olmo
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / Francisco J. Olmo

Hacienda ha introducido un cambio histórico en la fiscalidad de los ciudadanos con rentas más bajas. Por primera vez, pensionistas y parados que cobren cuantías iguales al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) tendrán que tributar en el IRPF. La medida, que se ha incluido de forma casi desapercibida mediante una enmienda legislativa, supondrá que estos contribuyentes presenten la declaración de la renta y soporten retenciones que solo podrán recuperar meses después, en la campaña de 2026.

Este varapalo fiscal, como lo califican fuentes del sector tributario, afecta a quienes hasta ahora estaban exentos de tributar por sus bajos ingresos. Se trata de un cambio buscado y deliberado, que ya ha levantado fuertes críticas entre expertos y economistas por su impacto sobre los colectivos más vulnerables.

Una deducción limitada solo a trabajadores activos

La clave está en la nueva redacción de la deducción por obtención de rendimientos del trabajo, que excluye a quienes no realicen una “prestación efectiva de servicios”, es decir, a pensionistas y desempleados. Así lo establece la nueva "Disposición final primera pre ter" del proyecto de ley, que modifica la Ley del IRPF.

Esto supone una ruptura respecto al artículo vigente, que permitía a quienes obtenían rendimientos del trabajo —aunque no provinieran de una relación laboral activa— acceder a beneficios fiscales.

Ahora, un pensionista que cobre una paga equivalente al SMI tributará, salvo que esté gravemente incapacitado o sea muy mayor.

Los parados, otra vez golpeados por Hacienda

En el caso de los desempleados, la obligación de declarar ya se había introducido en 2024 mediante un real decreto-ley. Aunque una instrucción del SEPE los eximió temporalmente de esta obligación, todo apunta a que en 2025 volverán a quedar obligados a tributar, sin comunicación clara por parte del Gobierno.

La fórmula elegida por Hacienda implica que, aunque se prevea una deducción al final del ejercicio, las retenciones se aplicarán mensualmente. Es decir, estos ciudadanos estarán financiando al Estado durante todo 2025, sin saber con certeza si recuperarán parte de lo retenido en la siguiente campaña de la renta.

Críticas de los expertos: subida de impuestos encubierta

Economistas como Francisco de la Torre y Carlos Victoria ya habían alertado del riesgo de estas medidas, al señalar que la falta de una deducción efectiva para todos los tipos de rentas genera desigualdad y penaliza a los contribuyentes con menos ingresos. Ambos expertos proponían una deducción generalizada para evitar distorsiones en el IRPF y hacer más justo el sistema tributario.

Es especialmente sangrante discriminar a los parados”, afirma De la Torre, que considera que esta medida va en contra de la universalidad y equidad fiscal.

Una medida que no se ha comunicado a los ciudadanos

El cambio se ha introducido en una enmienda dentro de una ley ajena a la fiscalidad —concretamente, sobre responsabilidad civil en accidentes de tráfico—, lo que ha contribuido a que pasara desapercibido para la opinión pública. Tampoco ha sido explicado por el Ministerio de Hacienda ni por el Gobierno, pese a que afectará a millones de contribuyentes en 2025.

Por tanto, mientras el Gobierno insiste en que el IRPF debe ser progresivo y justo, esta medida introduce una carga tributaria adicional sobre colectivos históricamente protegidos, como pensionistas y parados con rentas mínimas.

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