Cada español debe ya 34.460 euros: la deuda se dispara bajo el Gobierno de Sánchez
España ha pagado más de 225.000 millones en intereses desde 2018 y cerrará 2025 con una deuda cercana a 1,7 billones de euros
La deuda pública española ha alcanzado niveles históricos. Desde la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno en junio de 2018, el país ha incrementado su endeudamiento en 500.000 millones de euros, situando la cifra total en 1,699 billones, según los últimos datos del Banco de España.
El crecimiento de la deuda se ha convertido en la principal amenaza para la estabilidad económica europea, desplazando a preocupaciones tradicionales como el desempleo o la recesión. En un contexto de crecimiento económico débil y tipos de interés elevados, España se enfrenta a una losa financiera que comprometerá durante años el margen de maniobra del Estado.
Un aumento sostenido pese al fin de la pandemia
El Gobierno ha atribuido parte de este incremento a la crisis sanitaria del COVID-19, que exigió un gasto extraordinario de más de 200.000 millones de euros entre 2020 y 2021. Sin embargo, los datos revelan que, una vez superada la emergencia, el ritmo de endeudamiento se ha mantenido elevado.
En 2015, la deuda española se situaba en 1,097 billones de euros. Diez años después, la cifra ha crecido un 54,8%, lo que supone 601.660 millones de euros adicionales. Solo en los últimos doce meses, el endeudamiento ha aumentado en 76.966 millones, y todo apunta a que superará los 1,7 billones al cierre de 2025.
Cada español debe 34.460 euros
El peso de la deuda sobre los ciudadanos es ya muy visible. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España cuenta con 49,3 millones de habitantes, lo que equivale a una deuda de 34.460 euros por persona.
La comparación con el resto de Europa muestra un panorama mixto: un alemán debe 32.705 euros, un francés 49.774, y un italiano 52.114. Los ciudadanos de países más saneados, como Estonia, apenas cargan con 6.827 euros de deuda per cápita.
A escala global, las diferencias son aún más acusadas. Un estadounidense soporta una deuda pública equivalente a 95.738 euros, y un británico 54.086 euros. Con estos datos, España se sitúa en la mitad alta de la tabla europea, pero con un ritmo de crecimiento superior a la media de la zona euro.
La factura de los intereses: 35.865 millones en 2025
Más allá del volumen de deuda, preocupa el crecimiento del coste de los intereses. Solo en 2025, el Estado desembolsará 35.865 millones de euros en pagos a los tenedores de deuda, 3.200 millones más que en 2024.
Desde junio de 2018, España ha abonado 225.304 millones de euros en intereses, una cifra que equivale a más del 15% del PIB nacional. Estos pagos se han convertido en uno de los mayores gastos del Estado, muy por encima de la inversión en vivienda, infraestructuras o ciencia.
Los analistas advierten de que, si la tendencia al alza de los tipos se mantiene, el peso de los intereses podría superar los 40.000 millones anuales antes de 2027.
La deuda europea también se dispara
España no está sola en este proceso. Según datos del Banco Central Europeo (BCE), la deuda conjunta de la Eurozona ascendió en el segundo trimestre del año a 13,67 billones de euros, tras aumentar 577.931 millones en solo doce meses, un 4,4% más.
Desde 2015, la deuda europea ha crecido un 29%, con Francia e Italia como principales responsables del incremento. París ha sumado 1,17 billones, mientras que Roma ha añadido 830.000 millones.
Aun así, el caso español destaca por su ritmo sostenido de endeudamiento, incluso en fases de recuperación económica. En términos relativos, España es el segundo país de la UE que más ha incrementado su deuda pública desde 2018, solo por detrás de Francia.
Una confianza que evita un escenario peor
A pesar del elevado endeudamiento, los mercados mantienen su confianza en la deuda española. Las tres principales agencias de calificación crediticia —Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch— han mejorado la nota de España este otoño, situándola en el nivel más alto desde 2012.
Este voto de confianza ha contribuido a mantener estable la prima de riesgo, que se sitúa actualmente en 52 puntos básicos, una de las más bajas de los últimos quince años. En contraste, durante la crisis de deuda soberana de 2012, el diferencial con Alemania superó los 600 puntos.
Gracias a esa estabilidad, el Tesoro español puede seguir financiándose a tipos moderados, aunque los expertos advierten de que esta situación podría volverse frágil si se deteriora la economía europea o si los bancos centrales mantienen su política restrictiva.
Un legado que condicionará la próxima década
Los datos consolidan un mensaje claro: España vive por encima de sus posibilidades fiscales. El aumento de la deuda ha permitido sostener políticas expansivas, ayudas sociales y una elevada inversión pública, pero a costa de comprometer el equilibrio presupuestario.
Con una deuda cercana al 104% del PIB, el país afronta el reto de reducir su dependencia del endeudamiento sin frenar el crecimiento económico. Los organismos internacionales, incluida la AIReF, han advertido de que, si no se corrige la tendencia, la deuda podría alcanzar el 181% del PIB en 2070, una cifra insostenible.