23.01.2022 |
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BOXEO

Sandor y Kiko marcan el camino

Ambos han hecho historia en el último mes peleando fuera  l  El catalán ganó a una estrella mundial en Fresno y el alicantino se proclamó en Glasgow campeón del Mundo en un segundo peso |  ‘El Niño’ quiere emularles en Los Ángeles

Sandor Martín, tras ganar a Mikey García en Fresno y Kiko Martínez, con el cinturón mundial en Glasgow.
Sandor Martín, tras ganar a Mikey García en Fresno y Kiko Martínez, con el cinturón mundial en Glasgow.
Sandor y Kiko marcan el camino

Sergio García se va a meter en la madrugada del lunes en la boca del lobo. Él lo sabe. Es el precio a pagar para intentar situarse en lo más alto de su deporte, ya que no son los estadounidenses los que se van a presentar en su casa para organizar una velada de alcance mundial en el Vicente Trueba. Si quiere medirse a los mejores y, además, hacer dinero de verdad, es consciente de que ha de coger un avión. No es algo que le haya intimidado nunca pero es algo que sabe que condicionará el combate. Pelear en territorio enemigo y, además, ante un boxeador en quien hay puestas muchas esperanzas tanto deportivas como pecuniarias, ya que Sebastián Fundora es tan raro que sus promotores saben que puede generar expectación en el público, obliga a ganar de manera muy clara: o por KO o mostrando una superioridad tan manifiesta como la que mostró en el O2 londinense ante Cheeseman.

Es difícil dar un puñetazo encima de la mesa en Estados Unidos, pero la puerta está abierta. Sergio García no sería el primero en hacerlo y para buscar precedentes no hay que ir a los tiempos de Javi Castillejo, sino a hace apenas unas semanas. A poco que el rival de ‘El Niño’ y su equipo estén al tanto de la actualidad pugilística habrán llegado rápidamente a la conclusión de que no se pueden fiar de un boxeador desconocido pero con trayectoria y palmarés que viene de un país al que probablemente no sepan colocar en el mapa. Fue así como se presentó Sandor Martín el mes pasado y como dio una de las grandes campanadas de los últimos tiempos dentro del noble arte.

El boxeo español está viviendo un final de 2021 pletórico, como hacía mucho tiempo que no vivía. No sólo dio la campanada el mencionado boxeador catalán en Fresno, no demasiado lejos del lugar en el que saltará a escena ‘El Niño’, sino que Kiko Martínez volvió a proclamarse campeón del Mundo también en un escenario que parecía ser una encerrona para él. Entre los dos, han abierto un camino que el boxeador cántabro quiere transitar para llegar a lo más alto mostrando, además, dos maneras diferentes de ganar.

Si Sergio García abandonó el cinturón europeo del superwalter para aprovechar la oportunidad mundialista que se le abrió, Sandro Martín hizo lo propio con el superligero. A ambos se les quedó pequeño el viejo continente y se fueron de cabeza a por el mundo entero. En el caso del boxeador barcelonés, que en su día se midió por el Campeonato de España con Daniel Rasilla, no saltó el charco para acometer una eliminatoria mundialista como la de Sergio García, sino para medirse a un fuera de serie que poco tenía de prospecto. Le propusieron pelear contra Mikey García, un tipo con cuarenta victorias y una sola derrota, encajada ante una estrella como Errol Spence Jr., y campeón del Mundo en tres categorías diferentes. Era su primer combate desde el inicio de la pandemia y creía que su duelo contra el catalán iba a ser un trabajo burocrático, pero se llevó la gran sorpresa.

Sandro Martín, en un combate de menos a más, acabó pasando por encima del púgil de ascendencia mexicana. A pesar de ello, siempre hubo miedo a las cartulinas, pero éstas fueron justas dando la victoria al barcelonés. Sólo uno de los tres jueces dio un empate a 95 que no hubo por donde cogerlo. Así, el catalán ya se ha hecho un nombre en suelo americano y en el 2022, al igual que Sergio García si le van bien las cosas en el Staples Center, confía en poder pelear por el título mundial.

Todos en contra. Martín era consciente de que le esperaban en Estados Unidos prácticamente como si fuera el saco con el que fuera a pelear Mikey García. Por eso él fue claro desde el primer día: «Cada vez que veía una cámara decía lo que iba a hacer y a lo que venía dispuesto». Es una idea que está siguiendo Sergio García, que en su primera comparecencia ante los medios estadounidenses ha dejado claro que había atravesado medio mundo para «vencer y convencer». Ni mucho menos se ha amilanado ni ha aceptado un rol menor, sino que ha querido mirar a los ojos de todo el mundo desde el primer momento. Se acabaron los tiempos de viajar con la maleta de madera y la cabeza gacha.

‘El Niño’ es consciente de que es el malo de la película, pero es algo que siempre ha disfrutado como lo incluso lo disfrutó Martín. «Tener a todo el mundo en contra durante el combate y los días previos fue algo maravilloso. En el momento en el que salí al ring, estaba todo el mundo abucheándome. Yo me giraba a la grada, los miraba y veía que estaban intentando hacer presión, lo que me motivaba para dar lo mejor de sí mismo», relata. Es una sensación que Sergio García ya ha vivido antes, sobre todo en el O2 londinense. Y nunca ha escondido la satisfacción que sintió sobre la lona al percibir cómo, según avanzaban los asaltos y mostraba su superioridad, iba bajando al volumen del público.

Diferente forma de ganar tuvo Kiko Martínez, que no lo hizo en Estados Unidos pero sí en Glasgow, donde son incluso mucho más ruidosos y ‘hostiles’ con quienes creen que se ha presentado en el ring para robar la gloria a su boxeador. El veterano púgil ilicitano, que ya había sido campeón mundial del supergallo, ya había tenido malas experiencias con las cartulinas en el Reino Unido peleando también por el cetro internacional. Por eso salió el pasado catorce de noviembre con la certeza de que a los puntos no podría ganar. Esperó su momento, tumbó a su rival en el quinto asalto y con una enorme derecha en el inicio del sexto le llevó, directamente, a la habitación del sueño. Así, Martínez, que ha peleado varias veces en Torrelavega, alcanzó el trono mundial en una segunda categoría, algo que anteriormente sólo había conseguido Castillejo.

‘El Niño’ es bien consciente de la dificultad de acabar por la vía del cloroformo con Fundora porque carece de pegada para ello. Lo que sí tiene es un ritmo de golpeo que desgasta de manera tremenda a sus oponentes y, de hecho, fue un milagro que Cheeseman acabara en pie el combate del O2 londinense. De ganar, es más probable que coja el camino de Sandor Martín para conseguirlo, pero lo bueno es que parte con dos ejemplos recientes que confirman que sí se puede.

Las peleas clave de la carrera del cántabro han sido lejos de casa

Pelear en territorio hostil tiene sus inconvenientes. En teoría, es mejor hacerlo en casa, rodeado de los tuyos, con el ambiente a favor y, por lo menos, con la seguridad de que no te van a robar el combate. Sin embargo, a Sergio García no le ha ido mal cada vez que ha tenido que hacer las maletas para afrontar el combate de su vida. De hecho, si uno echa un vistazo a su trayectoria, comprobará que sus dos grandes momentos, los que impulsaron su carrera, fueron lejos de Torrelavega y contra un ídolo local al que tocó frenar.

El primero de ellos fue contra Isaac Real ‘Chaca’ en el pabellón Vall D’Ebrón de Barcelona. El boxeador catalán ya había sido campeón de Europa y ambos pusieron en juego el título Silver de la WBC, que es un cinturón reputado que hace crecer en el ránking a quien lo viste. ‘El Niño’ venía, además, de unos meses duros en los que constantemente se le cayeron combates importantes. Llegó a estar más fuera que dentro hasta que por fin llegó la oportunidad de tomar la ciudad condal. Y allí, con todo el pabellón en contra porque Chaca es un boxeador muy mediático y querido, dio todo un recital.

No tardaría, desde ese momento, en ser nombrado aspirante al Campeonato de Europa. Tras esperar más de lo que todos pensaban por las maniobras de quien entonces tenía el título, finalmente peleó en Torrelavega por el cetro continental. Ganó a un bravo gladiador como Maxime Beaussire pero donde de verdad se ganó el respeto internacional fue en Londres.

Para su primera defensa voluntaria, ‘El Niño’ no escogió a alguien fácil con el que retener el título para seguir haciendo caja, sino que aceptó el reto de irse a Londres para medirse a Ted Cheeseman, uno de los prospectos más cuidados por ‘Matchroom’. Se metió de lleno en la boca del lobo porque lo tenía todo en contra, pero no tuvo miedo alguno. El ambiente fue ciertamente hostil por parte de la ruidosa afición británica pero, como en Barcelona, el cántabro volvió a dar un recital. Como se ve, sus retos lejos de casa han ido creciendo y ahora lo que le toca será callar al Staples Center.

Sandor y Kiko marcan el camino
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