01.12.2022 |
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Un fortín que asaltar

El Racing se mide al Eibar, que cuenta todos sus partidos en casa por victorias. Fernández Romo no podrá alinear al sancionado Jorge Pombo, por lo que la gran incógnita está en ver quién juega en la media punta

Un fortín que asaltar

Más madera. Ahora toca el Eibar. No parece haber rival flojo y menos aún malo en Segunda División. Es lo que hay, es lo que quería el Racing: que cada partido tuviera sus estrellas, que todo tuviera aspecto de fútbol profesional. Da la sensación de que, salvo la primera jornada, cuando se cruzó con el Villarreal B, no se ha medido más que a equipos que aspiran al ascenso pero quizá hay que llegar a la conclusión de que en esta categoría son la mayoría. Hay grandes expectativas por todos lados y eso, al final de la historia, también genera muchas frustraciones y muchas sensaciones de fracaso. En esas heridas tendrá que hurgar el conjunto cántabro, que tiene las ideas bien claras y que sólo quiere quedarse como está. Es lo que pidió el pasado jueves a la Bien Aparecida.

Para estar como está o quedarse donde está, hay que llegar al final habiendo sumado en torno a cincuenta puntos. Y para conseguir semejante cifra, no hay jornada que despreciar. Ni siquiera la que hay que jugar en Eibar, una ciudad convertida en auténtico fortín desde que el curso pasado retornara a Segunda División. En todo el campeonato, sólo perdió dos encuentros en casa y esa fue su principal herramienta para comandar la categoría durante buena parte de la temporada. Porque el equipo armero se vio de nuevo en Primera División porque caminó con paso firme y botas de siete leguas durante meses, pero se despistó en la recta final y terminó naufragando. Así se las gasta esta categoría. Hoy estás abajo y mañana arriba y al revés.

 

El Racing quiere escribir su propia historia, una en la que invitó a pensar a todo el mundo que iba a ser la Cenicienta de la categoría y que no iba a resultar competitivo para, de pronto, verse mucho más arriba. Para empezar, lleva dos jornadas sin perder en las que ha sumado cuatro puntos que le han permitido abandonar el farolillo rojo y ha dejado en ambas ocasiones la portería a cero. Por ahí comienza siempre una sólida edificación. Sin embargo, con eso no basta. También hay que marcar goles y es ahí donde está la asignatura pendiente del conjunto cántabro.

El Racing ha jugado ya seis partidos y sólo ha marcado goles en uno. En cinco, no ha visto puerta. Eso preocupa a cualquiera y por eso su entrenador, como advirtió el viernes en sala de prensa, tiene claro que no puede salir a Eibar simplemente a intentar que no pasen cosas y a especular. Sobre todo, porque atrincherarse en la cueva cuando hay un oso intentando entrar suele fracasar. El fiero animal es capaz de derribar cualquier puerta y a menudo sólo necesita tiempo. Y noventa minutos aguantando como aguantó el Racing 45 contra Las Palmas son demasiados. Más aún en Ipurua, donde lo normal es morder el polvo.

Respaldado

El Racing salió ovacionado el pasado domingo a pesar de conseguir sólo un empate en su propio campo. Se generó incluso una comunión que amenaza con durar mucho tiempo y que, de hecho, podrá tener su continuidad hoy mismo, ya que la afición verdiblanca se volverá a desplazar en masa. Es difícil adivinar cuántos hinchas cántabros habrá en la grada porque sólo se enviaron trescientas entradas, pero una vez que se agotaron éstas en cuestión de una hora, en seguida se acabaron también las butacas disponibles en la venta online desde la web del club vasco. Y quienes agotaron las localidades fueron los racinguistas. De eso no hay duda, por lo que a buen seguro habrá más de mil arengando a los suyos.

Falta hace porque hace falta gol. El gran objetivo de los hombres de Romo no será dar continuidad a esa labor de atrincheramiento del segundo tiempo contra Las Palmas, sino a su gran puesta en escena en los primeros veinte minutos de partido. El Racing salió con ambición, con líneas adelantadas, robando en campo rival y, sobre todo, llegando con rapidez al área rival en cuanto recuperaba la posesión. Generó no menos de cuatro claras ocasiones y una de ellas se estampó contra el larguero. Lo normal habría sido que se hubiera adelantado, pero no lo consiguió. Lo que encontró es un camino a seguir.

Lo malo es que hoy no podrán comenzar el partido los mismos que lo comenzaron la semana pasada, ya que Jorge Pombo no podrá ser de la partida. Fue precisamente su expulsión, completamente evitable, la que dejó a su equipo con diez cambiando el partido y pasando éste a convertirse en un asedio del equipo visitante. Le ha caído una jornada de sanción porque el comité entendió que en ningún momento hubo mala fe pero a Fernández Romo le ha metido en un problema, ya que necesita alguien que haga de diez en Ipurua.

El jugador maño había dejado claro con sus actuaciones que podía ser el futbolista que le faltaba al Racing para atacar con verdadera sensación de peligro y con posibilidad de hacer daño, pero hoy le volverá a faltar. Parece descartada la posibilidad de que sea Juergen quien vuelva a la media punta porque en los primeros cuatro partidos en los que jugó ahí hizo evidente que no es su posición. La llegada de Pombo le retrasó al medio centro y allí ha formado una buena pareja con Íñigo. La mayor virtud del colombiano era, en teoría, su talento con el balón pero se ha descubierto también como un gran trabajador. Está funcionando bien la combinación y sería raro pensar que le vaya a quitar de ahí el técnico madrileño para volver a adelantar su posición, donde, a decir verdad, no aportaba gran cosa.

Ha trabajado el técnico varias alternativas durante la semana. Ha ganado en herramientas con la recuperación de Arturo, que no juega desde que tuviera que pedir el cambio en el partido contra el Villarreal B. De eso hace mes y medio y, a pesar de todo ese tiempo sin competir, no habría que descartar que fuera titular en Ipurua. El murciano no sabe lo que es comenzar un partido en el banquillo porque es de la total confianza de Fernández Romo. Al nivel, al menos hasta ahora, de Pol Moreno o Unai Medina, por lo que no sería descartable que comenzara por banda izquierda y sea Íñigo Vicente quien empiece por dentro. Habrá que esperar a la alineación para salir de dudas.

El peligro es que el equipo vuelva a ser el mismo de antes de la llegada de Jorge Pombo. Era un equipo al que le costaba generar más allá de la línea de medios y hay que hacer muchas cosas bien para salir vivo de Eibar, donde el equipo local suma tres victorias en otros tantos partidos. Sigue teniendo una plantilla de enormes vuelos con una capacidad tremenda para convertir su campo en un fortín. En tres encuentros, ha marcado siete goles y sólo ha encajado uno. Es a domicilio donde está pinchando pero el partido no es en Los Campos de Sport, sino en Ipurua. Es allí donde habrá que seguir caminando y, por suerte, el Racing lo hará con un buen número de aficionados a su lado. A lo mejor hacen tanto ruido que parezca que se está jugando en Santander y se vea al Eibar que jugó en Andorra el pasado fin de semana y no al que pasó por encima del Granada hace apenas quince días.

Íñigo, Fausto Tienza, Mantilla, Satrústegui y Unai Medina, los capitanes

La plantilla del Racing ha elegido a sus capitanes para la presente temporada, que esta tarde alcanzará su séptima jornada. De este modo, portarán el brazalete con el escudo del club verdiblanco y la bandera de Cantabria -por este orden- Íñigo, Fausto Tienza, Mantilla, Satrústegui y Unai Medina. Todos ellos se mantienen en la plantilla desde el curso pasado. El primero en la fila, como ya es conocido, es el primero de ellos. Ya fue él quien llevó el brazalete el curso pasado a pesar de su juventud. Los cinco jugadores racinguistas mostraron su orgullo tras su designación como capitanes por el resto de sus compañeros y aseguraron que son conscientes de la responsabilidad que conlleva lucir el brazalete del primer equipo de una entidad que cuenta con casi 110 años de historia y ha competido 44 campañas en la máxima categoría. En los momentos en los que no esté Íñigo en el campo, será Tienza quien ostente la capitanía.

Un fortín que asaltar
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