Ni Cristiano ni Messi: este es el deportista más rico de la historia
Michael Jordan lidera el ranking de los deportistas mejor pagados de la historia con más de 3.000 millones de euros
El deporte profesional ha evolucionado hasta convertirse en una de las industrias más rentables del mundo, y sus grandes estrellas son el mejor reflejo de ello. El último ranking de los deportistas mejor pagados de la historia confirma una tendencia clara: el dinero ya no está solo en la competición, sino, sobre todo, fuera de ella.
Encabezando la lista se sitúa n, con unos ingresos estimados de 3.011 millones de euros, una cifra que lo coloca muy por delante del resto. Su caso es paradigmático: tras su retirada, su marca personal —impulsada por acuerdos como el de Nike— ha seguido generando ingresos millonarios.
En segunda posición aparece el golfista Tiger Woods, con 2.503 millones de euros, seguido del futbolista Cristiano Ronaldo, que alcanza los 2.190 millones y se mantiene como uno de los deportistas en activo con mayor capacidad de generación de ingresos globales.
El cuarto puesto es para LeBron James (1.764 millones de euros), otro ejemplo de cómo el negocio fuera de la cancha —productoras, inversiones o acuerdos comerciales— se ha convertido en clave. Cierra el ‘top 5’ Leo Messi, con 1.729 millones, consolidando el dominio del fútbol en este ranking.
Por detrás, el listado refleja el peso histórico de disciplinas como el golf y el impacto global de figuras mediáticas. Arnold Palmer (1.607 millones) y Jack Nicklaus (1.590 millones) mantienen la relevancia del golf, mientras que David Beckham (1.460 millones) demuestra cómo la marca personal puede superar la carrera deportiva.
Completan el ‘top 10’ el tenista Roger Federer (1.455 millones) y el boxeador Floyd Mayweather (1.364 millones), ambos claros ejemplos de cómo el deporte moderno se apoya en el negocio comercial y audiovisual.
El informe pone de relieve un dato clave: en muchos casos, más del 70% de los ingresos provienen de actividades fuera del terreno de juego. Una tendencia que explica por qué las nuevas generaciones de deportistas no solo compiten, sino que construyen auténticos imperios económicos.
En definitiva, el ranking no solo mide riqueza, sino una transformación: el paso del deportista como figura deportiva al deportista como marca global.