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¿Te atreverías a caminar sobre una ballena? En Cantabria puedes hacerlo

En la costa oriental de Cantabria se esconde una formación rocosa con forma de ballena que puedes recorrer a pie. La conocida “Ballena de Oriñón” es uno de los secretos naturales más sorprendentes de la región, ideal para los amantes del senderismo y los paisajes marinos

La ballena de Oriñón. / A.S.P
La ballena de Oriñón. / A.S.P

nclavado en el litoral oriental de Cantabria, a escasos kilómetros de la frontera con el País Vasco, se encuentra uno de los enclaves más sorprendentes del norte peninsular. Hablamos de Oriñón, una pequeña localidad del municipio de Castro-Urdiales que guarda un secreto que parece extraído de un cuento marino: Cabo Cebollero, más conocido como La Ballena por su silueta ondulada que simula a la perfección la de este imponente cetáceo varado frente al mar Cantábrico.

Un paseo sobre la roca que parece una ballena

Desde la carretera que une Castro-Urdiales con Laredo, se divisa con claridad esta mole de roca caliza que emerge del mar y que ha despertado la imaginación de generaciones enteras. Pero no solo se trata de una imagen de postal: se puede caminar sobre la Ballena. Eso sí, siempre que la marea esté baja.

El acceso comienza atravesando el pueblo de Sonabia, desde donde parte un sendero en descenso hacia el mar. El camino se estrecha entre vegetación y rocas, hasta alcanzar las superficies lisas del cabo. A medida que se avanza, el terreno se vuelve más escarpado y resbaladizo, por lo que se recomienda calzado adecuado y extremar la precaución. La caminata es corta, entre 10 y 15 minutos, pero las vistas desde la cima de La Ballena son espectaculares: al oeste, se perfila el Monte Buciero, y hacia el interior, domina la escena el imponente monte Candina.

Ojos del Diablo: una ruta para los más aventureros

Los más intrépidos pueden prolongar la experiencia subiendo hasta los Ojos del Diablo, dos arcos naturales formados por la erosión del viento y el mar que se han convertido en un punto de referencia para senderistas y fotógrafos. El ascenso, de unos siete kilómetros de ida y vuelta, tiene una dificultad moderada y regala panorámicas incomparables del litoral cántabro. Desde este punto elevado, la forma de la ballena se aprecia aún mejor, flotando sobre el Atlántico como una escultura natural.

Playa del Arenal de Sonabia: una cala de ensueño

De regreso, el sendero permite enlazar con la Playa del Arenal de Sonabia, un arenal pequeño y recogido, conocido por su carácter nudista y su tranquilidad. La playa está rodeada por montañas, como si fuera un tesoro escondido, y cuenta con arena dorada y aguas cristalinas ideales para el baño.

Este rincón, apartado del turismo masivo, es perfecto para desconectar del bullicio y conectar con el entorno. Aquí, el verde de los prados se funde con el azul del mar, en un contraste visual que atrapa al visitante.

Cómo llegar

  • Desde Santander, el trayecto dura unos 45 minutos por la S-10 y la A-8.

  • Desde Bilbao, el acceso es incluso más corto, en torno a 40 minutos por la misma A-8.

Tanto si vienes desde Cantabria como desde el País Vasco, el acceso está perfectamente señalizado y el aparcamiento es sencillo, aunque conviene llegar temprano, especialmente en temporada alta.

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