Cantabria en 3 días: la escapada perfecta para desconectar
Pueblos con encanto, playas salvajes y una gastronomía de primer nivel: Cantabria es el destino ideal para un fin de semana perfecto desde Madrid
En la búsqueda de un destino que combine naturaleza, cultura y gastronomía, Cantabria se posiciona como una de las mejores opciones para los madrileños que desean escapar del bullicio de la capital. A tan solo cuatro horas en coche o tres en tren, la comunidad cántabra ofrece un paraíso de contrastes, donde el azul del Cantábrico se funde con los verdes valles montañosos y los pueblos con historia parecen detenidos en el tiempo.
Cantabria es un destino perfecto para un fin de semana o un puente festivo, con planes para todo tipo de viajeros: desde aquellos que buscan tranquilidad y buen comer, hasta los más aventureros que desean explorar rutas de senderismo en los Picos de Europa o surfear en playas salvajes.
Si eres madrileño y todavía no has visitado Cantabria, esta guía te ofrece un itinerario ideal para descubrir lo mejor de la región en tres días inolvidables.
Día 1: Santander, la joya del Cantábrico
La capital cántabra es una de las ciudades más elegantes del norte de España, con una ubicación privilegiada a orillas del mar. Su paseo marítimo, su riqueza arquitectónica y su excelente gastronomía la convierten en un punto de partida perfecto para conocer la región.
Mañana: un paseo con vistas inigualables
- Desayuno con vistas a la bahía: Un buen plan es comenzar el día en La Primera, donde además de un excelente café, se puede degustar su famosa tarta de queso.
- Paseo por la Bahía de Santander: Desde los Jardines de Pereda hasta el Palacio de Festivales, disfrutando de las vistas de la bahía, una de las más bellas del mundo.
- Centro Botín: Una parada imprescindible para los amantes del arte contemporáneo. Diseñado por el arquitecto Renzo Piano, este centro cultural ofrece exposiciones de primer nivel.
Mediodía: historia y tradición
- Palacio de la Magdalena: Situado en la Península de la Magdalena, este palacio fue residencia de verano de la monarquía española y hoy es uno de los lugares más visitados de la ciudad.
- Playa del Sardinero: Antes de comer, un paseo por esta icónica playa es una experiencia que permite disfrutar del aire marino y la belleza de la costa santanderina.
Tarde: entre gastronomía y cultura
- Comida en Cañadío: Si hay un restaurante que representa la esencia gastronómica de Santander, ese es Cañadío, con platos como el cocido montañés, las rabas o el solomillo con queso picón
- Paseo por Castelar y el puerto deportivo: Un recorrido ideal para disfrutar de la esencia marítima de la ciudad.
- Atardecer en el Faro de Cabo Mayor: Uno de los rincones más mágicos de Santander, con unas vistas espectaculares del mar Cantábrico.
Día 2: Picos de Europa y pueblos con encanto
Después de haber disfrutado de Santander, el segundo día nos lleva al interior de Cantabria, donde los paisajes de montaña, los bosques frondosos y los pueblos medievales ofrecen una imagen completamente diferente de la región.
Mañana: Santillana del Mar y las Cuevas de Altamira
- Visita a Santillana del Mar: Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, su casco histórico es un auténtico viaje al pasado, con calles empedradas, casas señoriales y la impresionante Colegiata de Santa Juliana.
- Museo de Altamira: La cueva original está cerrada al público, pero su réplica en el museo permite admirar algunas de las pinturas rupestres más importantes del Paleolítico.
Mediodía: Comillas, el modernismo en Cantabria
- El Capricho de Gaudí: Una de las pocas obras del arquitecto catalán fuera de Cataluña, esta casa modernista es un imprescindible en cualquier visita a Cantabria.
- Comida en Marqués de Comillas: Un restaurante donde degustar platos tradicionales como el sorropotún (guiso marinero de bonito) o las albóndigas de rape y marisco.
Tarde: Potes y el Valle de Liébana
- Ruta hacia los Picos de Europa: El Valle de Liébana es una de las joyas naturales de Cantabria, con paisajes espectaculares y pueblos encantadores como Potes.
- Subida en el Teleférico de Fuente Dé: Para los más aventureros, esta experiencia ofrece una vista panorámica impresionante de los Picos de Europa.
Día 3: Surf en Somo o naturaleza en el Parque Natural de Cabárceno
El último día de esta escapada puede dedicarse a dos planes muy diferentes, dependiendo de si prefieres mar o montaña.
Opción 1: Surf y relax en las playas de Somo y Loredo
- Clase de surf en Somo: Esta localidad es una de las mecas del surf en España, con escuelas que ofrecen clases para principiantes y expertos.
- Paseo por la costa hasta Langre: Sus acantilados y su playa de arena dorada la convierten en un lugar espectacular para despedirse del Cantábrico.
Opción 2: Naturaleza en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno
- Un safari en Cantabria: Este parque natural alberga animales en semilibertad en un entorno único. Se pueden ver elefantes, osos, jirafas y otras especies en un recorrido en coche o en telecabina.
Comida final antes de volver a Madrid
Para cerrar la escapada con un último festín cántabro, se recomienda comer en La Bicicleta (Hoznayo), donde la cocina de vanguardia y el producto local se combinan a la perfección.
Cantabria es un paraíso cercano que ofrece paisajes espectaculares, pueblos con historia, gastronomía excepcional y planes para todos los gustos. Para los madrileños que buscan un destino que permita desconectar sin hacer un viaje largo, la tierruca es la opción perfecta.
Desde las playas de Santander hasta las montañas de Liébana, desde la modernidad de Comillas hasta la prehistoria de Altamira, Cantabria es una tierra donde el tiempo se detiene para disfrutar de la vida con calma y sabor.

