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El rincón más inesperado de Cantabria… y no, no es Comillas ni Santillana

Su luz, sus casas señoriales y un microclima único lo convierten en uno de los rincones más sorprendentes y diferentes de toda Cantabria
Vista panorámica de Novales. / A.T.
Vista panorámica de Novales. / A.T.

Situada en el municipio de Alfoz de Lloredo, en la costa occidental de Cantabria, Novales es una de esas localidades que conservan intacto el encanto rural montañés, pero con un matiz singular que la distingue: su microclima templado, ideal para el cultivo de limones, algo excepcional en esta parte del norte peninsular. Rodeada de praderas, viñedos, palacetes y limoneros, Novales se ha ganado a pulso su fama como uno de los pueblos más bucólicos y fotogénicos de la región.

El valle del limón

Novales se alza a escasa altitud sobre el nivel del mar, en un valle resguardado por suaves colinas y muy próximo al Cantábrico. Su privilegiada orientación sur y el abrigo natural que la rodea generan un microclima que favorece cultivos propios de climas más cálidos, como el del limonero, cuya floración y producción han llegado a ser tan importantes que la localidad ha hecho de este fruto un símbolo identitario.

Cada año, en torno a abril, el pueblo celebra la “Fiesta del Limón”, una jornada popular en la que se rinde homenaje a este cultivo con puestos artesanales, exhibiciones de productos elaborados con limón y ambiente festivo entre casas adornadas con cítricos.

 

Un pueblo con sabor indiano

Como en otros pueblos cántabros, Novales vivió en los siglos XIX y XX el regreso de emigrantes que habían hecho fortuna en América, los llamados "indianos". Muchos de ellos construyeron casas solariegas, palacetes y jardines de estilo colonial que aún hoy dan un aire señorial a algunas calles del pueblo.

Estas viviendas, a menudo rodeadas de altas verjas, palmeras y árboles exóticos, conviven con la arquitectura tradicional cántabra, creando una fusión estética muy característica. Caminar por Novales es hacerlo entre portones de piedra, muros con parras, balcones floridos y fachadas encaladas decoradas con limones.

Entorno privilegiado: cerca de todo, lejos del ruido

Novales está a tan solo 3 km de la costa, cerca de enclaves como Comillas, Santillana del Mar y la Playa de Luaña en Cóbreces, y a un paso de la Cueva de Altamira o del Parque Natural de Oyambre. Esta ubicación le permite ofrecer una experiencia entre el mar y la montaña, ideal para visitantes que buscan tranquilidad, gastronomía y paisaje.

Además, su cercanía con puntos turísticos de referencia no ha alterado su carácter apacible: no hay urbanizaciones masivas ni aglomeraciones. Aquí aún se respira el aire de las eras, los campos sembrados y la vida pausada.

Gastronomía y tradiciones

La gastronomía en Novales se sustenta en productos de cercanía y en la herencia culinaria pasiega. Pero, como no podría ser de otro modo, el limón también tiene aquí un papel protagonista: licores, mermeladas, tartas, galletas y hasta aliños llevan su sello aromático.

Además, Novales mantiene un fuerte sentido comunitario, con fiestas patronales, romerías, pasacalles y encuentros culturales que mantienen viva la esencia rural y tradicional de Cantabria.

Un lugar para vivir o para volver

Novales es hoy uno de esos pueblos de Cantabria que seducen por su autenticidad, belleza discreta y calidad de vida. Ha sido elegido en numerosas ocasiones como uno de los pueblos más bonitos de la comunidad, y muchos viajeros que lo descubren por casualidad, vuelven año tras año.

Sus caminos rurales, su silencio de siesta, el aroma a cítrico, la piedra dorada por el sol... Novales no necesita más que ser fiel a sí mismo para enamorar a quien lo visita.

En resumen, Novales es un rincón luminoso en el verde cantábrico, donde el limón florece entre montañas, el tiempo se detiene, y el pasado indiano sigue latiendo tras las celosías. Un pueblo pequeño en tamaño, pero enorme en alma.

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