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El Diario de Cantabria

El Faro de Ajo divide a la población

El artista Okuda San Miguel ha comenzado "con mucha ilusión" a trazar este lunes las primeras líneas del faro | Las redes sociales se llenan de opositores al considerar que no es el momento de hacer este proyecto | Cantabria No Se Vende argumenta que la normativa de Puertos y Costas no contempla la modificación del faro como reclamo turístico
El artista Okuda y sus colaboradores realizando la obra en el Faro de Ajo.
El artista Okuda y sus colaboradores realizando la obra en el Faro de Ajo.
El Faro de Ajo divide a la población

El artista Okuda San Miguel ha comenzado "con mucha ilusión" a trazar este lunes las primeras líneas que conformarán los colores y figuras de las paredes exteriores del Faro de Ajo, donde plasmará a través de 72 tonalidades parte de la iconografía de Cantabria.

Junto a un equipo formado por unas diez personas, el creador cántabro trabajará en una obra mural adaptada a las necesidades de la torre que espera concluir a finales de esta semana.

En la primera jornada de trabajo algunos curiosos han acudido a las puertas de la finca donde se erige el faro, que permanecerá cerrada hasta la conclusión de la obra, para vislumbrar en la distancia los dibujos de Okuda.

El resultado será una composición artística que se ha impulsado con la idea de poner en valor la imagen del faro. Un proyecto con "fines turísticos" que han impulsado el Gobierno de Cantabria, el Puerto de Santander y el Ayuntamiento de Bareyo. 

El pintado de esta torre de 63 metros de altura, enclavada en punto más septentrional de Cantabria, y dos edificios anexos, forma parte de un proyecto de reclamo turístico, pionero en España, impulsado por la Autoridad Portuaria, propietaria del bien y de la finca, Gobierno de Cantabria y Ayuntamiento de Bareyo, municipio donde se erige el faro.

La iniciativa desde que fue presentada en mayo ha suscitado opiniones críticas entre ciudadanos, partidos políticos y colectivos del ámbito artístico y cultural, que abogan por la conservación del color blanco original de la estructura y cuestionan el proyecto de Okuda.

Colectivos como DEBA, Grupo Alceda, Cantabria No Se Vende o Izquierda Unida se muestran muy descontentos con el proyecto. Ayer se pronució la plataforma Cantabria No se Vende, que dice que puede incurrir en un delito de prevaricación administrativa. 

Cantabria No Se Vende (CNSV) ha advertido que el proyecto de Okuda en el Faro de Ajo podría incurrir en un delito de prevaricación administrativa al "violar las limitaciones de uso de los faros" impuestas por la Normativa de Puertos y Costas y por la Orden de 28 de abril de 1994 del Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente.

Según indica el colectivo en un comunicado, esta normativa adscribe los faros y sus parcelas a las Autoridades Portuarias con los únicos fines de señalización marítima, con la única excepción de intervenciones destinadas a la conservación del patrimonio arquitectónico de cada faro, algo "no aplicable" en la intervención prevista en el Faro de Ajo al haber declarado desde el Gobierno de Cantabria "que la finalidad del proyecto de pintado es única y exclusivamente turística".

CNSV recuerda que se dio un caso similar en Málaga en el año 2017, cuando la Autoridad Portuaria de la provincia procedió al repintado de varios de sus faros con la finalidad de utilizarlos como promoción turística de las localidades donde estaban radicados y obtuvo la oposición de sindicatos y colectivos locales, que denunciaron precisamente "el choque frontal de la iniciativa con la Normativa de Puertos y Costas".

Por ello, el colectivo considera que, de seguir adelante con esta iniciativa, "podría quedar paralizada y las autoridades responsables podrían quedar incursas en presunto delito de prevaricación administrativa".

Así, solicita nuevamente la paralización de este "descabellado" proyecto que, a su juicio, "únicamente genera conflicto y nuevas problemáticas".

Unas reticencias que desembocaron en el anuncio de la Autoridad Portuaria de Santander de fijar la caducidad del colorido mural a cuatro años prorrogables, como máximo, por otros tantos más, si las partes que firman el convenio -Autoridad Portuaria y Ayuntamiento de Bareyo- así lo deciden de mutuo acuerdo.

Tras ese periodo de tiempo, las paredes del Faro de Ajo volverán a pintarse de su color blanco original.

"Soy consciente de que mi arte no tiene por qué gustar a todo el mundo y en ningún momento mi intención ha sido molestar a nadie", ha dicho Okuda, quien ha añadido que aceptó este proyecto porque "además de ser muy singular" le hace especial ilusión "al llevarse a cabo" en su tierra.

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