Un santuario perdido, tumbas olvidadas y ruinas romanas: el insólito hallazgo en un cementerio cántabro
En el municipio de Camargo, al sur de la Bahía de Santander, se encuentra el yacimiento arqueológico del cementerio de Maliaño, un enclave donde el tiempo ha dejado su huella en estratos superpuestos de piedra, hueso y cerámica. Declarado Bien de Interés Cultural en 2002, este yacimiento es una ventana abierta a la evolución de Cantabria, desde la época romana hasta la Edad Media.
Pasear por sus ruinas es como recorrer un palimpsesto donde cada capa del suelo narra una historia distinta: el esplendor termal del Imperio Romano, la transición al mundo medieval y las tumbas silenciosas que hablan de un pasado marcado por la fe, la muerte y la transformación.
Un enclave modelado por la historia y la geografía
El yacimiento ocupa lo que antes era un pequeño promontorio rodeado por marismas y flanqueado por dos arroyos, una península natural que servía de refugio y de punto estratégico para el asentamiento humano. Sin embargo, este relieve fue alterado a mediados del siglo XX debido a los rellenos de tierra realizados para la construcción del Aeropuerto de Santander, modificando parcialmente su paisaje original.
Las primeras referencias documentadas sobre hallazgos arqueológicos en la zona datan de 1951, cuando el historiador J. González Echegaray mencionó el descubrimiento de tégulas romanas en el cementerio de Maliaño. No obstante, no fue hasta las excavaciones llevadas a cabo entre 1995 y 1998, con motivo de unas obras en el camposanto, cuando se reveló la magnitud del yacimiento.
Las huellas de Roma: termas y domus en el norte de Hispania
El estrato más antiguo del yacimiento corresponde a la época romana, concretamente a finales del siglo I d.C., durante el gobierno de la dinastía Flavia. Se han documentado dos edificaciones principales:
- Un complejo termal con planta rectangular y dos ábsides semicirculares. Estas termas fueron ampliadas y modificadas en distintas fases, desde el siglo I hasta al menos finales del siglo III o inicios del IV d.C.
- El atrio de una domus romana, construido con muros de adobe y datado en el primer tercio del siglo II d.C.
Las termas no solo eran un espacio de higiene, sino también de vida social. Se puede imaginar a los habitantes de la zona —nobles patricios, comerciantes, soldados y sus familias— conversando en las piscinas y salas de vapor mientras el calor del hipocausto se filtraba bajo los suelos de piedra.
Del Imperio Romano a la Edad Media: la transformación en espacio de culto
Como ocurrió en muchos enclaves romanos, con la caída del Imperio y la llegada de la Edad Media, la función del lugar cambió drásticamente. Sobre los cimientos de las termas se construyó en el siglo XII una iglesia románica dedicada a San Sebastián.
Los vestigios de este templo medieval incluyen:
- Arranques de los muros originales, conservados en gran parte.
- El arco triunfal de la iglesia, parcialmente restaurado en 1929.
En torno a la iglesia surgió una necrópolis medieval, donde se han encontrado distintos tipos de enterramientos:
- Tumbas de lajas, una tipología común en la Edad Media.
- Tumbas de fosa simple, utilizadas hasta finales del siglo XV.
- Restos de ataúdes y esqueletos, testimonio de los habitantes que, durante siglos, fueron enterrados en este lugar sagrado.
Un yacimiento que conecta pasado y presente
El cementerio de Maliaño no solo guarda los restos de un pasado lejano, sino que también ha sido un espacio de sepultura activo hasta tiempos recientes. El hecho de que un lugar de enterramiento romano se convirtiera en una necrópolis medieval y, posteriormente, en un cementerio moderno, refuerza la idea de la continuidad del uso sagrado del espacio a lo largo de los siglos.
Para facilitar la comprensión de su compleja historia, el yacimiento cuenta con paneles explicativos y una maqueta reconstructiva, que permiten al visitante visualizar cómo debió ser el conjunto arquitectónico en su época de esplendor. Además, una pasarela elevada permite recorrer las ruinas sin alterar los restos, ofreciendo una perspectiva única de este cruce de tiempos y civilizaciones.
El yacimiento arqueológico del cementerio de Maliaño es una pieza clave para comprender la historia de Cantabria. Desde las termas romanas que acogieron a los primeros colonizadores latinos, pasando por la transformación en iglesia medieval y necrópolis, hasta su papel actual como testimonio arqueológico, este lugar encapsula siglos de cambios, continuidades y desapariciones.

