El asador de moda en Cantabria: brasa, tradición y las mejores vistas al mar
La combinación de buena carne, brasa y vistas al mar siempre es un acierto, pero cuando a esto se le suma una carta variada, precios asequibles y una ubicación privilegiada en Islares (Castro Urdiales), el resultado es un restaurante que está conquistando a locales y visitantes. Rocamar, un auténtico asador argentino, se ha convertido en un referente gastronómico en la zona, donde los cortes de carne a la parrilla son los protagonistas, pero la experiencia va mucho más allá.
La clave del éxito: Parrilla, tradición y vistas inolvidables
Ubicado en un entorno privilegiado, con una terraza que permite disfrutar del sonido del mar mientras se degusta una buena parrillada, Rocamar ha sabido fusionar la tradición argentina de la brasa con el espíritu gastronómico del Cantábrico. Aquí, los cortes de carne se cocinan con precisión, logrando el punto perfecto para cada comensal. Chuletón, entrecot, vacío, solomillo, costilla de ternera, chorizo criollo y morcilla conforman una propuesta carnívora que conquista desde el primer bocado.
Pero no solo de carne vive Rocamar. Su carta ofrece una gran variedad de opciones, desde ensaladas frescas, ideales para acompañar la parrilla, hasta pizzas artesanales y hamburguesas, pensadas para quienes buscan alternativas más informales.
Un festín de opciones para todos los gustos
La oferta gastronómica de Rocamar es amplia y permite disfrutar de una comida completa sin importar los gustos del comensal. Entre las opciones más destacadas de su carta encontramos:
Parrillada a la brasa: La gran estrella
Si hay un plato que define a Rocamar, es sin duda su parrillada de carne (25€), un festín para compartir que incluye costilla de ternera o vacío, chorizo, morcilla y patatas o ensalada. Para los que buscan un corte específico, destacan el chuletón (50€), ideal para dos personas, y el solomillo (22€), una opción más refinada pero igual de contundente.
Entrantes y bocadillos con sabor argentino
Antes de sumergirse en la parrilla, la carta ofrece clásicos de la gastronomía argentina como las empanadas criollas (3,80€) con diferentes rellenos, o las provoletas fundidas (5€), que combinan a la perfección con una copa de vino tinto. Además, para los que prefieren algo rápido y sabroso, los bocadillos de lomo, ternera o pechuga con queso y pimientos (6-6,50€) son una opción más que recomendable.
Pizzas y hamburguesas: Opciones para todos
Las pizzas de Rocamar son otro de sus puntos fuertes. Desde la clásica mozzarella (12€) hasta la contundente fugazzeta rellena (17€), que combina jamón york, queso y cebolla pochada, cada pizza es una muestra del saber hacer en masas y horneados.
Las hamburguesas, por su parte, destacan por su carne de calidad y combinaciones irresistibles. La Super Rocamar (7,50€) es una de las más solicitadas, con lechuga, tomate, cebolla, jamón york, queso, huevo y bacon, mientras que la Barbacoa (7,50€) incorpora un toque ahumado con su salsa barbacoa y cebolla pochada.
Platos combinados: Variedad y contundencia
Para quienes buscan una opción más completa, los platos combinados (12-14€) incluyen desde filetes de ternera con patatas fritas hasta milanesas napolitanas con su característico gratinado de queso y tomate.
Postres y especialidades dulces
No se puede abandonar Rocamar sin probar su oferta de postres, en la que destacan los clásicos argentinos como el alfajor de chocolate (4,50€) y los panqueques con dulce de leche (5,50€). Para quienes buscan un final más sofisticado, la tarta de queso (6€) y el postre Baileys (7€) con helado artesano y licor, son opciones irresistibles.
Cócteles, vinos y un ambiente único
Más allá de la comida, Rocamar es un lugar ideal para disfrutar de un buen mojito, daiquiri o piña colada (8€) mientras se contempla el atardecer sobre el Cantábrico. Su carta de vinos ofrece opciones tanto de tintos nacionales como de blancos frescos y rosados, perfectos para maridar con cada plato.
Un asador con alma y ambiente incomparable
Lo que hace especial a Rocamar no es solo su comida, sino su ubicación privilegiada y su ambiente acogedor. Con una terraza exterior con vistas al mar, un espacio interior cálido y decorado con guiños a la cultura argentina, y una propuesta gastronómica pensada para todos los públicos, este restaurante se ha convertido en un imprescindible para quienes buscan una experiencia diferente en Cantabria.
Si bien su especialidad es la carne a la brasa, la oferta de hamburguesas, pizzas, ensaladas y postres permite que cada visita a Rocamar sea diferente, pero siempre con el mismo denominador común: sabor, calidad y un entorno espectacular.
Para los amantes de la gastronomía argentina, para los que buscan una comida con vistas inolvidables o simplemente para quienes desean una experiencia gastronómica sin complicaciones, Rocamar es la elección perfecta.

