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Este rincón costero está arrasando en redes: así es el nuevo imán turístico de Cantabria

Vista desde un mirador de la zona de la ria de Suances. / A.S.
Lo que hoy es uno de los pueblos más bonitos de la costa cántabra fue, hace siglos, un puerto clave del Imperio Romano

Donde la ría se funde con el mar, y los acantilados vigilan en silencio desde la Punta del Dichoso, se alza Suances, uno de los destinos costeros más fascinantes de Cantabria. Con playas salvajes, un casco histórico vibrante, ruinas con alma marinera y una historia que se remonta a tiempos romanos, este rincón atlántico es mucho más que un lugar de veraneo: es un viaje a través del tiempo, entre espuma, piedra y tradición.

Una historia con raíces en Roma y alma de puerto ballenero

Algunos historiadores sitúan en Suances el mítico Portus Blendium, núcleo portuario de los cántabros blendios durante el Imperio Romano. Ya en la Edad Media, conocido como San Martín de la Arena, su puerto ballenero y comercial fue uno de los más activos del Cantábrico, dominado por la poderosa Casa de la Vega. En el siglo XVII, el avance de los sedimentos en la ría mermó la actividad portuaria, aunque las defensas del Torco, aún en pie sobre la Punta del Dichoso, recuerdan su papel estratégico frente a ataques por mar.

Playas, olas y leyendas

Suances es sinónimo de mar. La playa de los Locos, encajada entre acantilados, es templo para los surfistas y para quienes buscan paisajes agrestes. La Concha y la Riberuca, más tranquilas, invitan al baño familiar. Sobre los riscos, se alza el Castillo de Ceruti, evocadora mansión del siglo XX en ruinas que recuerda a los castillos centroeuropeos y alimenta más de una leyenda local. Aquí se ambienta la novela *La playa de los Locos* (1955), de Elena Soriano.

Un pueblo que creció mirando al mar

El malecón de 1878 permitió el desarrollo del núcleo junto a la playa, y desde entonces, Suances se convirtió en un referente del turismo costero en Cantabria. Con el auge de los baños de ola en el siglo XIX, aristócratas y burgueses edificaron chalets de estilo pintoresquista como la Quinta del Amo o la Casona Ferrero. Hoy, la iglesia de Nuestra Señora de las Lindes, la Casa de los Polanco o la Capilla del Carmen son testigos de este pasado señorial.

Miradores, rutas y patrimonio natural

La Punta del Dichoso, con su vértice geodésico en la Roca Blanca, ofrece una panorámica sobrecogedora del Cantábrico. Desde aquí se divisan las islas de los Conejos, Pasiega, Casilda y Solita, parte del paisaje marítimo que acompaña a quienes caminan por los senderos costeros. Las rutas a pie desde el centro hasta el Torco o la Ensenada de la Tablía son planes imprescindibles para los amantes del senderismo, la geología o la fotografía.

Una comunidad viva entre tradición y mar

Hoy, Suances es un municipio de 9.000 habitantes repartidos entre sus seis pueblos: Cortiguera, Hinojedo, Ongayo, Puente Avíos, Tagle y la capital, Suances. La pesca, el turismo y los servicios sostienen una economía que mira al futuro sin olvidar el pasado. La ría de San Martín de la Arena, navegable hasta Requejada, sigue siendo un eje vital que da forma a esta tierra de marineros.

Suances es mucho más que una postal de verano. Es una villa con alma antigua y energía joven, un lugar donde las olas cuentan historias y los atardeceres tienen sabor a sal y nostalgia. Quien la visita, vuelve. Porque hay lugares que no se olvidan… y Suances, sin duda, es uno de ellos.