El destino de Cantabria que se ha convertido en un paraíso para los viajeros
Limpias, pequeña villa de Cantabria, conserva la esencia de la España medieval y aristocrática, donde la historia se respira en cada calle y en cada casa junto al río Asón. Su encanto radica en ser ingenua y genuina, un lugar que aún no ha sucumbido a la masificación turística y que ofrece al visitante un viaje al pasado entre palacios, muelles y jardines señoriales.
Un puerto con historia
El Puerto Fluvial de Limpias, junto a la Casa Lonja, revela el papel histórico de la villa como puerto de Castilla, con conexiones que llegaban hasta Burgos y rutas comerciales hacia Europa y América. Aquí atracaron bergantines, pataches y grandes veleros transoceánicos, que intercambiaban mercancías locales como vino chacolí, harina y carbón por productos europeos.
Los muelles del siglo XVIII forman hoy un pintoresco paseo a orillas del río Asón, donde se alzan palacios como el de los Condes de Limpias, cuya fachada histórica domina el puerto desde hace más de dos siglos. En el barrio de la Espina, el Acueducto de la Espina recuerda la ingeniería del siglo XIX destinada a abastecer la floreciente industria local.
Naturaleza y deporte
En verano, las aguas de la ría se llenan de piragüistas y practicantes de stand up paddle, aprovechando la cercanía del Parque Natural de las Marismas de Santoña para la observación de aves. La villa combina historia, paisaje y deporte de manera única, ofreciendo una experiencia completa a quienes buscan tranquilidad y naturaleza.
Calles, gastronomía y secretos
El Camino Real de Laredo a Burgos, de origen medieval, recorre el corazón de Limpias. La Casa de la Piedra, el edificio más antiguo, vigila este trayecto desde el siglo XV. Las callejuelas del centro esconden joyas gastronómicas como La Tienduca, donde el chef David combina platos tradicionales de la región con las famosas ‘pinsas’ romanas, así como arroces y postres caseros que atraen visitantes de Laredo y Colindres.
El Parador de Limpias: historia y elegancia
A las afueras de la villa se alza el Parador de Limpias, antiguo Palacio de Eguilior, un capricho del rey Alfonso XIII con estilo europeo. Sus jardines, árboles centenarios y caminos de tierra ofrecen un refugio natural donde el visitante puede disfrutar de tenis, piscina y senderos mientras contempla la majestuosidad de la aristocracia cántabra. Las chimeneas, la señorial escalera y los salones recuerdan la vida de otra época, preservando el último reducto de la vieja aristocracia en Cantabria.
Limpias sigue siendo un rincón por descubrir, donde historia, naturaleza y tradición se entrelazan en cada esquina. Un lugar que demuestra que Cantabria aún puede esconder secretos, esperando a quien quiera detenerse y explorarlos con calma.

