El pueblo de Cantabria que no sale en las guías pero es clave para conocer los Picos de Europa
Ojedo, una localidad del municipio de Cillorigo de Liébana, en Cantabria, se consolida como uno de los puntos estratégicos más funcionales para quienes desean explorar la comarca lebaniega y el entorno del Parque Nacional de los Picos de Europa. Con 647 habitantes (INE 2021), es la entidad más poblada del municipio y se encuentra a apenas un kilómetro y medio de Tama, la capital municipal, y a pocos minutos andando de Potes, el centro neurálgico de la zona.
Más allá de su discreta apariencia, Ojedo ofrece una combinación muy valorada por los viajeros: ubicación, servicios y accesibilidad. Está situado a 320 metros de altitud sobre el nivel del mar y pertenece al histórico Concejo de San Sebastián.
Entre montañas, ríos y rutas naturales
Ojedo se encuentra rodeado de algunos de los enclaves naturales más impresionantes del norte peninsular. En sus alrededores destacan el Desfiladero de La Hermida, el Parque Natural de Oyambre, el de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, y el propio Parque Nacional de los Picos de Europa.
Desde el mismo pueblo es posible iniciar pequeñas excursiones, como la subida a la ermita de San Tirso, que atraviesa el barrio de Casillas y culmina en el Monte San Tirso, donde también se encuentra un árbol singular, el castaño conocido como “La Narezona”.
Un núcleo práctico y con identidad
La iglesia parroquial de San Sebastián, con una puerta románica del siglo XII o XIII, es el principal referente patrimonial. El puente de Ojedo, sobre el río Deva, y la cercana confluencia con el río Quiviesa, son elementos que forman parte del paisaje habitual de esta villa.
Ojedo ha desarrollado una estructura urbanística centrada en lo funcional. Supermercados, talleres, gasolineras, restaurantes y alojamientos rurales y hoteles lo convierten en una zona cómoda y operativa tanto para residentes como para quienes visitan la comarca.
Actividades y turismo de base
Aunque no cuenta con grandes monumentos o eventos turísticos, Ojedo cumple con una función esencial: la de ser un campamento base ideal. Desde aquí es fácil organizar excursiones a Fuente Dé, realizar paseos a pie hasta Potes o iniciar rutas cicloturistas o fluviales.
Además, es una zona bien preparada para el avituallamiento, ideal para quienes van de ruta por la montaña o por carretera. La oferta gastronómica incluye mesones y restaurantes donde degustar platos tradicionales como el cocido lebaniego, carnes de la zona y cocina casera.
Ojedo se presenta como un destino tranquilo, pero con un gran potencial para quienes buscan una escapada práctica en plena naturaleza. Su cercanía a puntos clave como Cahecho, Cabezón de Liébana, Carreña, Cabuérniga o Cervera de Pisuerga lo convierte en una bisagra perfecta para conocer la región desde dentro, sin perder la conexión con los principales atractivos del occidente cántabro.

