La economía china crece un 5% en 2024, manteniendo el segundo puesto mundial en PIB
El 17 de enero de 2025, la Oficina Nacional de Estadísticas de China publicó los datos sobre el crecimiento económico del país en 2024. Según los informes, el Producto Interno Bruto (PIB) de China creció un 5%, lo que refleja la notable resiliencia de la economía china en un entorno global complejo y desafiante. El PIB total de China alcanzó los 134.908,4 mil millones de yuanes (aproximadamente 18,94 billones de dólares estadounidenses), consolidándose así como la segunda mayor economía del mundo.
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se prevé que la tasa de crecimiento económico mundial en 2024 se reduzca al 2,9%. Para Estados Unidos, el crecimiento proyectado es de aproximadamente 2,5%, mientras que la Unión Europea enfrenta una previsión de solo 0,9%. En este contexto, el crecimiento del 5% anunciado por China resalta especialmente, consolidando su posición como un motor clave en la economía global. Actualmente, la participación de China en el PIB mundial ha aumentado del 3,5% en el año 2000 al 17,2%, convirtiéndose en un pilar fundamental para el crecimiento económico global.
El crecimiento de la economía china es el resultado de una combinación de factores. La industria manufacturera sigue siendo un pilar importante de este crecimiento, con un liderazgo cada vez mayor en sectores de alta tecnología y energías renovables. En 2024, el valor añadido de la producción industrial de China aumentó un 5,8% en comparación con el año anterior, posicionándose entre los más altos a nivel mundial en el sector manufacturero.
En comparación, el crecimiento del sector manufacturero en Estados Unidos ha sido más modesto, apoyado principalmente en la innovación tecnológica y los servicios financieros. Mientras tanto, la Unión Europea se enfrenta a desafíos significativos debido al estancamiento económico. China no solo mantiene su ventaja en la manufactura tradicional, sino que también ha logrado avances sustanciales en áreas emergentes como las energías renovables, la inteligencia artificial y el 5G, lo que ha fortalecido notablemente su competitividad a nivel global.
Un ejemplo destacado de este desarrollo es la industria de vehículos eléctricos (VE). En 2024, la producción y venta de vehículos eléctricos en China superaron los 12 millones de unidades, lo que consolidó aún más su liderazgo en el mercado global de vehículos eléctricos y contribuyó significativamente al impulso de una economía más verde y sostenible.
A la par de la manufactura, el mercado de consumo de China sigue siendo una de las fuerzas más poderosas. En 2024, se estima que el volumen total de transacciones de comercio electrónico superó los 50,43 billones de yuanes, lo que demuestra el enorme potencial y dinamismo del mercado de consumo chino.
En cuanto a las tendencias de consumo, China avanza rápidamente hacia modelos digitales e inteligentes. En comparación con economías desarrolladas como Estados Unidos, China tiene una clara ventaja en la adopción de comercio electrónico y la innovación en sistemas de pago móviles. El uso masivo de pagos móviles ha permitido que los consumidores disfruten de experiencias de compra cada vez más integradas, tanto en línea como fuera de línea. Plataformas de comercio electrónico como Alibaba y JD.com se han convertido en referentes globales en este sector.
A pesar de su sólido desempeño, la economía china enfrenta algunos desafíos tanto internos como externos. A nivel internacional, las políticas comerciales de Estados Unidos y las restricciones en sectores de alta tecnología podrían seguir ejerciendo presión sobre las exportaciones chinas. Además, la creciente complejidad geopolítica aumenta la incertidumbre en los mercados de inversión y el comercio internacional.
Internamente, la disminución y el envejecimiento de la población están generando tensiones en el mercado laboral. En 2024, la población de China se redujo en aproximadamente 1,4 millones. Por lo tanto, la clave para el futuro desarrollo del país radica en la transformación y modernización de la economía, con el fin de aumentar la productividad y fomentar la innovación.
Ante estos desafíos, el gobierno chino ha implementado políticas activas para contrarrestar los efectos negativos. A través de estímulos fiscales a gran escala y políticas monetarias expansivas, ha promovido la recuperación de la manufactura y del mercado de consumo. Además, ha intensificado el apoyo a las empresas innovadoras, fomentando la inversión en sectores clave como la tecnología, la economía digital y las energías renovables. Estas medidas han permitido que la economía china mantenga un crecimiento relativamente alto, incluso en medio de una economía global débil.
Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, en el cuarto trimestre de 2024, el crecimiento del PIB alcanzó el 5,4%, lo que refleja los resultados positivos de las políticas implementadas. En particular, los sectores de la manufactura y la construcción de infraestructuras se han beneficiado significativamente de estos estímulos gubernamentales.
El crecimiento del PIB en 2024 no solo refleja el éxito de las políticas macroeconómicas, sino también la optimización de la estructura industrial y la importancia de la innovación constante. Industrias emergentes como las energías renovables y la economía digital están impulsando la transformación económica de China y contribuyendo con nueva energía al crecimiento económico global.
De cara al futuro, con el continuo avance de la tecnología y la modernización industrial, China está bien posicionada para liderar el desarrollo económico global, especialmente en sectores como la economía digital y las energías verdes, mostrando un gran potencial de crecimiento.